El uso correcto de los mecanismos evita accidentes

La Voz

BARBANZA

10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre los practicantes de submarinismo cuesta creer que una botella de aire (bombona de oxígeno para los legos) o su grifería puedan explotar, a no ser que se encuentren deterioradas, que nunca hayan sido sometidas a las revisiones obligatorias o que fueran manipuladas incorrectamente, imprudencias impropias en un colectivo que se distingue por el cumplimiento estricto de las normas, no en vano se juegan la vida cada vez que se sumergen en el agua. Para ninguno pasa desapercibido que lleva una bomba en sus espaldas: ¿cómo es posible meter 230 litros de aire en un recipiente con capacidad para 12? A través de un compresor -primera foto por la izquierda- que las carga a 200 atmósferas de presión, de tal forma que la metralla de la explosión de una botella puede matar a todo aquel que se encuentre a su lado y destrozar al que la lleva en el cuerpo. ¿Cómo llega el aire en condiciones normales a la boca de un buzo? Tras pasar por un regulador que en su primer cuerpo -segunda foto- contiene una cámara de alta presión que se sujeta a la grifería de la botella -tercera foto-, una cámara de baja presión en el tubo y un segundo cuerpo, con cámara de presión de ambiente, mecanismo éste que permite respirar bajo el agua al usuario, a través de una boquilla. La grifería -en la cuarta foto se pueden ver dos modelos distintos-, en la que presumiblemente se produjo el fallo que costó la vida al ribeirense, es de latón bañado en cromo, que aguanta hasta tres veces más la presión de la botella. Según un fabricante consultado, si recibe un golpe puede agrietarse, y al abrirla o manipularla, sin contrastarla previamente, se puede producir un escape de aire que acabe en explosión. Luego está la posibilidad de que un practicante de submarinismo decida por su cuenta cambiar la grifería sin emplear los medios reglamentarios, lo que no garantiza ni un buen funcionamiento ni es seguro para el usuario.