La pérdida de población en Mazaricos permitió al PP ganar un concejal

Ramón Ares Noal
X. Noal RIBEIRA

BARBANZA

Los populares acumularon 35 papeletas menos que hace cuatro años El PSOE fue el único partido que mejoró resultado, pero sigue con un solo edil

30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mazaricos es el ejemplo de municipio rural que ha perdido población en los últimos cuatro años y, consecuentemente, llegó a las elecciones del pasado domingo con una bajada en el censo de 664 votantes. Lo que evidencia un problema de abandono del campo, ha reportado beneficios al Partido Popular, puesto que la pérdida de 35 papeletas ha supuesto a los conservadores hacerse con un acta de concejal más. Si a ello sumamos que la participación también bajó, cerca de un 11%, los números de la Ley D'Hont corrieron a favor de la opción de José Manuel Santos Maneiro, que ha logrado otra rotunda e indiscutible victoria. La otra cara de la moneda es el PSOE, que, curiosamente, fue la única formación que mejoró resultados respecto a los obtenidos hace cuatro años, pero en réditos de representación, el crecimiento le ha supuesto un cero a la izquierda, puesto que se mantiene con el mismo concejal que ya tenía, el candidato Manuel Velo Otero. En cuanto a los nacionalistas, fueron los verdaderos perjudicados en la cita electoral, ya que se dejaron en el camino 103 apoyos, cantidad que se puede considerar muy alta en Mazaricos si se tiene en cuenta las repercusiones negativas del PP y positivas del PSOE antes citadas. Precisamente por eso, Xoán Ramos, el que fuera alcalde entre el 95 y el 99, ha visto escapar un acta de edil a las filas conservadoras. Pese a los vaivenes señalados, el PP acumuló en torno a su candidatura el 60,72% de los sufragios, cediendo solamente un 0,29% que pasó al saco de los socialistas, quienes crecieron un 3,30%, fruto de la pérdida de los conservadores y de los frentistas (-2,65%). El panorama se presenta tranquilo para Santos Maneiro, que ni siquiera necesitó apurar la finalización de diversas obras para inaugurarlas durante la campaña, y aún así ganó las elecciones de calle. El peligro al que se enfrenta para el futuro es que la pérdida de población acabe volviéndose en su contra, de la misma forma que ahora le fue favorable.