LA LLAVE
30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ESO QUE llaman la erótica del poder debe ser algo así como cuando uno se encuentra con la chica de su vida, de repente y en el lugar más inesperado. Claro, queda colgado y a partir de ahí puede caer en el error de hacer tantas tonterías para enamorarla que al final ella pase del cortejo. Pues a los políticos con opciones de acceder al poder les debe ocurrir lo mismo. Antes de encontrarse con la enamoradiza alcaldía al alcance de la mano, dicen y mantienen que nunca hablarán con éste o aquél, que antes que apoyar a uno, se quedan en casa... y claro, llega la noche electoral, y la suma no da sin antes comer los sapos de la precampaña. Pero también están aquellos otros que centran los discursos de sus mítines en el insulto y la descalificación del adversario, sin pensar que al día siguiente se pueden ver obligados a sentarse cara a cara. Es la tontería del enamorado, que sólo tiene ojos para su amada.