La Mancomunidade Serra do Barbanza aprobó una cláusula que dificulta el abandono de los concellos La incorporación de Santiago podría ser decisiva para atraer a más municipios
28 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Hace cuatro años, los cambios de color político en algunas corporaciones de la zona afectaron drásticamente al plan inspirado en el compostaje y promovido por la Mancomunidade Serra do Barbanza hasta el punto de que casi le cuesta la tumba. Sin embargo, ahora no parece que vaya a ocurrir lo mismo porque, para evitar esas sacudidas, la entidad que gestiona el programa se curó en salud, modificando sus estatutos para frenar cualquier posible fuga. La cláusula que se cambió afecta al período de relación con este plan, cuyo centro neurálgico se encuentra Servia. Los concellos adheridos -Noia, Lousame, Brión y O Son- no se podrán desmarcar del sistema hasta que pasen diez años desde la fecha de su ingreso. El único modo de contravenir este requisito sería recurriendo a la vía judicial. Es por esto que el presidente de Serra do Barbanza, Ramón Quintáns, no cree que los cambios en los gobiernos vayan a afectar al futuro del plan del compostaje. Es más, opina que incluso se puede ver beneficiado y fortalecido si Santiago accede a tratar sus residuos en Servia. De momento, no hay un acuerdo formal, aunque todo apunta a que lo habrá, ya que el BNG compostelano pone, como una de las condiciones para apoyar a Bugallo en su investidura como alcalde, que la basura se elimine a través del compostaje. No obstante, la vinculación de Santiago con este plan tiene también sus contras, ya que la sobrecarga de desperdicios que conlleva obligaría a suspender el funcionamiento del complejo lousamiano, que aún no está operativo, para ejecutar las necesarias obras de ampliación. El interés de los gobernantes compostelanos por el modelo de eliminación y reciclaje que preconiza Serra do Barbanza podría atraer a otros concellos de su área metropolitana, como es el caso de Ames, donde el PP acaba de perder la mayoría absoluta dejando el paso libre a una más que posible coalición entre socialistas y nacionalistas.