Guerrero

|MAXI OLARIAGA |

BARBANZA

ESTA SÍ es una foto. No hay que fijarse mucho para ver que se sale del cuadro y, al pasar a su lado, uno no tiene muy claro si se siente vigilado, perseguido o protegido. Genera esa duda y la sonrisa, esbozada apenas, deja a uno más en suspenso. Sobre los demás candidatos, tiene la ventaja y la desventaja de que a los ciudadanos, con foto o sin ella, ya les ha sido revelado. La mayoría no le juzgarán por la foto, sino por su gestión. Puede que la foto ayude y por ello aparece satisfecho y maduro y eso es lo que pretende transmitir. Se le ve orgulloso y convencido de haber cumplido sus promesas y garante de que lo seguirá haciendo. Pero la imagen (de eso, creo, saben mucho los chinos) hay que medirla y mostrarla con la seguridad de que se fijará sin roces ni chirridos en las retinas. La ya conocida, caso de Rafael García, al menor cosquilleo puede destrozarte. En el hipódromo tendrá que superar al nuevo. Todos los apostadores saben que, frecuentemente, los novatos fulminan los pronósticos.