Los nervios del candidato

|MONCHO ARES |

BARBANZA

NO SE lo tome a mal. A medida que se acerque el día, aquel hombre que saludaba sonriente en su inhabitual bar, irá descomponiendo la figura, sobre todo si huele la derrota dominical. Pero usted, que ya está avisado por el que suscribe, perdónele porque pronto llegará el 26-M y cada uno acabará en su sitio. Tenga paciencia, aunque reciba mensajes anónimos, aunque le amenace veladamente, aunque le responsabilice del fracaso que se le viene encima. Son cosas que pasan. Siempre hay quién no sabe encajar las derrotas; suelen ser los convencidos de que en su vida sólo hay un término aplicable: el del triunfo. La realidad será la que es, pero ellos son ganadores natos, desacostumbrados a la humildad, nacidos sólo para ser adulados, rechazadores de la lección de la derrota porque nunca la admitirán. Y esta vez tampoco tendrán la culpa, será de la prensa, de los colaboradores o del chachachá...