MAXIMALIA
20 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ES UN retrato electoral ambiguo. Uno no tiene muy claro si es ángel o demonio. Sin duda, se trata de un científico. La barba -Ramón y Cajal- lo delata. Buena falta nos hará un experto en la numerología de la electrónica para la inmersión en este nuevo mundo de tecnologías que parecen más obra de nigromantes galácticos que de humanos. Su mentón adelantado sobre el rostro sugiere el orgullo de ser quién es, de ser cómo es y de defender las convicciones que defiende. Es uno de los leones fieros y nobles que compartirán la arena del circo. Estoy seguro de que esa nobleza hará que su acoso y su caza abarquen sólo lo necesario para la subsistencia. Ahora bien, la pieza que logre con su audacia o estrategia puede darse por perdida. Parece tener el territorio bien marcado, aunque en ningún momento renuncia a su ampliación al menor descuido de las familias vecinas. Es un buen contrincante, porque nunca transgrede las reglas del juego, cosa rara en estos tiempos. La corbata sobra; se diría que no la usa. Pues... ¿entonces?