DESDE FUERA | O |
02 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO LA vi en La Voz, con motivo de la candidatura del PP, sentí cierta sorpresa. Pasado el primer momento, lo que pensé fue que tenía delante de mí casi toda la historia reciente de la vida municipal de Ribeira. En la foto se contempla el pasado, el presente y el ¿futuro? de la ciudad. Me parece una foto entrañable, casi de familia. Conocidos y gente muy próxima. Es la grandeza de la política. Ciudadanos y políticos en relación permanente. Lo que es Ribeira, y como es con sus calles, sus rascacielos, sus fábricas y sus servicios, se lo debemos en gran parte a las decisiones de los tres protagonistas. Responsables de una ciudad pujante, pero desconocida para la historia. Muy atractiva para los negocios y sus gentes. Elección tras elección han ido acaparando el voto de los ribeirenses hasta disfrutar de una paz social gracias al control de los dos tercios del pleno y a su estrecha y monolítica relación con las organizaciones sociales. Es tan significativa, tan próxima en el tiempo y tan palpable en sus obras que salvo que estemos ciegos o caminemos mirando para las puntas de los zapatos, me parece excesivo soportar 15 días de campaña. Es una radiografía en la que tendría que estar muy claro el diagnóstico del paciente.