El ordenador está desbancando a la televisión de su puesto de primacía en las viviendas
31 mar 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Como sabrán los incondicionales de Cuéntame , uno de los acontecimientos más representativos de la España de los 60 fue que cierto aparato -catódico y cuadrangular- se extendió como un sarpullido por casi todos los hogares patrios. Desde entonces, el electrodoméstico aquél pasó de ser eso -un simple electrodoméstico, como la plancha y el lavavajillas- a convertirse en una especie de nuevo gurú que descifraba para el común de los mortales los designios del destino: el televisor es aún hoy el sumo sacerdote de la casa. ¿Aún hoy? Puede que sí, pero su puesto se tambalea. Cada día que pasa, la televisión corre mayor peligro de ser desbancada de su trono hogareño a manos de otro artefacto tremebundo: el ordenador. Lejos han quedado los tiempos en que sus prestaciones eran raquíticas y las pantallas, de fósforo verde. Hoy esta máquina es casi un factótum cuyos límites no dependen tanto de sí misma como de quienes la programan. Función recreativa Sin embargo, a pesar de la evolución sufrida desde los -cibernéticamente hablando- prehistóricos años 80, su función en las viviendas sigue siendo eminentemente lúdica. Tal y como declara la responsable de una tienda boirense de informática, se cuentan con los dedos de las manos quienes adquieren un computador con el ánimo de trabajar en casa. La mayoría lo hacen por las posibilidades que ofrece desde el punto de vista recreativo: «Quienes vienen por aquí a comprar un ordenador, suelen pedir que tenga mucha memoria -por los juegos- y que lleve incorporado un grabador de cedés -por eso de la música-», explica. También coincide respecto a ambas exigencias otro empresario de Santa Uxía, quien además arroja otro dato esclarecedor: la mayoría de sus clientes piden un aparato con una capacidad mucho mayor que la que realmente necesitan. Por ejemplo, si una tarjeta gráfica de ocho megas es más que suficiente para apañarse al navegar por Internet o al usar una herramienta de Officce (Word, Excel, Access...), a este comerciante lo mínimo que se le pide es que la tarjeta tenga 64 megas. «Incluso las vendemos de 128», añade. ¿La razón? Una vez más, los juegos, que evolucionan en espectacularidad visual a la velocidad de la luz. La apetencia por los juegos de ordenador es un detalle sintomático del perfil del usuario de andar por casa: tiene entre 10 y 25 años y ha mamado su sabiduría informática de la escuela o de una academia. No obstante, cada vez son más los padres de familia que, por mera curiosidad o por simbiosis con sus retoños cibermaníacos, toman la decisión de adentrarse en la última de las ciencias ocultas. Los usuarios suelen comprar aparatos con una capacidad mayor a la que necesitan porque así lo exigen los juegos Muchos padres se han animado a aprender a manejar un ordenador motivados por la pasión cibernética de sus hijos La casi totalidad de los computadores que hay en las casas barbanzanas cumplen un papel eminentemente lúdico