Sin línea desde Noceda

A. Fernández RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

En plena sierra barbanzana, la comunicación telefónica se hace más imprescindible ante una emergencia, pero los vecinos de este lugar no tienen operativa esta opción

04 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La conexión afectados-periodista se hace a través del familiar de un matrimonio que sufre el problema, y con la intermediación del bar Searea, el único que hay en la aldea, donde sí fueron a reparar el teléfono y dan recados. Tras una subida de varios kilómetros por una angosta y curvilínea carretera, confundida en algunos tramos por una espesa niebla -dicen que es un elemento inseparable del paisaje-, llegamos a Noceda, en la parroquia boirense de Cures. «É a aldea máis retirada de Boiro», espeta José Ramón Blanco Martínez, uno de los afectados, al relatar el viaje. Él y su mujer, María Rey Blanco, llevan unos catorce días con el teléfono -un modelo celular, de los que denominan TRAC y de cuales sobreviven unos 70.000 en Galicia- inoperativo. «Esto é unha vergonza -relata José Ramón-; chamamos e din que van vir a arranxalo, que xa están falando cos ténicos, pero por aquí non viñeron». Eso sí, aclara que en el bar y en la vecina aldea de A Figueira sí los repararon. «¿Por que a nós non, se tamén pagamos», se pregunta. Su mujer asiente y añade que, encima, «pagamos un servicio que non temos». Si surge alguna urgencia, tienen que recurrir al favor de algún vecino al que le funcione el teléfono. En la casa de enfrente viven Ramón Martínez Blanco, su cuñado y su sobrino, que tienen el mismo problema. Su aparato celular no funciona. ¿No tienen ningún móvil? «Sí, pero teñen pouca cobertura porque estamos moito no alto», responde. Y su familiar añade: «Pero eu non teño por que pedirllo o meu cuñado; aparte é máis caro e nos cobran igual aínda que o teléfono non funcione», se queja. Al igual que sus vecinos, dicen que mañana hará 15 días desde que se averió el aparato. Para más inri, añade: «Viñeron a pedir permiso para pasar a liña para Cures e Cadarnoxo e lles dixen que adiante, así polas boas», comentario con el que pone de manifiesto que no ha están siendo tratados con la misma diligencia. Los inconvenientes que se generan son muchos: «Eu teño que ir a Santiago o día 9 e se me quixeran chamar para cambiar a cita, que xa o teñen feito, non poden». Al otro lado de la línea, piden datos. Pero, al menos hasta el martes, sin respuesta.