La capital gallega tendría que abonar 45 euros por tonelada de residuos orgánicos y envases ligeros El ejecutivo compostelano, integrado por PSOE y BNG, parece estar más cerca de utilizar la planta de reciclaje de la Mancomunidade Serra do Barbanza, aunque no habrá una decisión en firme hasta diciembre. La clave está en los precios.
10 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Según el estudio de Fomento de Construcciones y Contratas, trasladado por la entidad supramunicipal al gobierno santiagués, cada tonelada tratada de residuos orgánicos y envases ligeros costará 45 euros. El precio es ligeramente más caro que el actual de Sogama, puede reducirse si Santiago acepta ser miembro de pleno derecho de la mancomunidad -en principio, sólo quiere firmar un contrato de servicios-, pero incluye el tratamiento de envases ligeros y es muy inferior a las subidas que la sociedad gallega prevé de aquí al año 2005, que situarán la tonelada tratada en 60 euros. Actualización Precisamente, la actualización de tarifas propuesta por Sogama es lo que parece decantar a los socialistas compostelanos, preocupados por buscar la mejor opción económica, hacia el plan del compostaje. Su socio nacionalista siempre lo ha apoyado porque lo considera mucho más respetuoso con el medio ambiente. Al parecer, la oferta de 45 euros de Fomento fue replicada con una contraoferta del ejecutivo santiagués de 27 euros por tonelada, una tarifa inviable. El Concello de la capital gallega también ha estudiado la posibilidad de construir su propia planta de tratamiento, pero el coste es alto: nueve millones de euros, más la adquisición de los terrenos y la puesta en marcha de todo el proceso. Gastos cubiertos Depositar en Lousame las 50.000 toneladas que la ciudad genera anualmente es más rentable. Santiago no tendría que aportar capital para la ampliación de la nave de Servia. Sin embargo, se desconoce qué repercusión puede tener el hecho de modificar el proyecto de la planta de reciclaje en esta fase de ejecución de las obras. Uno de los aspectos positivos de la entrada de Santiago en el plan del compostaje es que aportará los restos de las podas de sus numerosos jardines, un elemento muy bueno para la fabricación de abono orgánico. La parte negativa es que también trasladará a la nave el césped, que ya no resulta tan beneficioso. Asimismo, transportaría a tierras barbanzanas los lodos de la depuradora. El mayor problema, sin embargo, parece estar en que Fomento no realizaría la recogida de residuos en Compostela, dado que esta tarea ya está adjudicada a otra empresa. Para que los envases ligeros -los que se depositan en el contenedor amarillo- estén bien separados, será necesaria la realización de campañas de sensibilización ciudadana encaminadas a que no se echen en estos recipientes otros elementos.