Una villa con mucha marcha

J. M. S MUROS. CORRESPONSAL

BARBANZA

S. BALVÍS

Los establecimientos hosteleros del municipio cuidan en extremo los detalles para brindar una estancia placentera a los usuarios Los festejos en honor a la Virgen del Carmen coinciden en Muros con la mayor avalancha de visitantes. Por ello, los establecimientos hosteleros se esmeran en adecentar sus locales y habilitar terrazas, para brindar una estancia placentera a cuantos acuden a la villa.

15 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El mayor número de visitantes al término muradano se produce anualmente entre el 15 de julio y el 15 de agosto. Dado que el turismo estival sólo dura un mes, los establecimientos hosteleros de la localidad deben esmerarse en este corto período de tiempo para amortizar la inversión realizada en sus negocios. Sin embargo, la afluencia de visitantes también está condicionada por el tiempo. Si, como ha ocurrido este año, no hace calor, los hosteleros tienen dificultades para que en sus locales haya ambiente y clientes foráneos. El sector se ha profesionalizado notablemente en los últimos años. Los propietarios no suben los precios en esta época del año y no pretenden engañar al visitante, ni venderles gangas. La mayoría de los locales ofertan sus productos de forma clara y sin equívocos. Los usuarios tienen posibilidades de elegir aquello que mejor conviene a su bolsillo y que más apetece a su paladar. Quienes opten por visitar en estos días Muros deben hacerlo sin prisas. Así podrán disfrutar de la belleza de la villa, que no sólo se concentra en su fachada marítima. A la vez, podrán experimentar deliciosos momentos gastronómicos en las terrazas, desde las cuales, incluso, podrán participar de amenas veladas con música en vivo y en directo. Distintos ambientes El ambiente nocturno difiere por barrios. Puede degustarse marisco, empanada o un variado repertorio culinario en unas zonas y proseguir luego la ruta hasta adentrarse en los lugares más juveniles, con pubs y discotecas, en los que se dan cita diariamente personas procedentes de puntos de lo más dispares. Pero quienes opten por un restaurante para recuperar fuerzas tampoco saldrán defraudados. En Muros pueden comerse pescados y maricos de la ría e importados, así como una gran variedad de carnes. Todo a precios inferiores a los que se tarifan los mismos productos en otros pueblos. La oferta es amplia, variada y muy atractiva; sólo falta que el número de turistas siga creciendo, y aunque en alguna ocasión haya que esperar la mesa apetecida, seguro que quien visite la villa y disfrute de su gastronomía y de su ambiente de copas, repetirá.