El responsable de la oficina ribeirense de extensión agraria atribuye el abandono que sufre el sector vitivinícola en Barbanza a la venta de los derechos de plantación de vides. Diego Sánchez señala que en el último año se han traspasado unas doce hectáreas de viñedos a cosecheros de la zona de O Salnés. Una forma de evitar este problema sería la inclusión de la comarca en la Denominación de Origen Rías Baixas. «Se plantarían variedades selectas, que recibirían los cuidados adecuados, de forma que el vino tendría buena fama y la venta de éste o de las uvas reportaría importantes beneficios a los cosecheros, animándolos a seguir», explicó. Actualmente se producen en la comarca numerosas especies que sería necesario reestructurar para que permanezcan las que mejor se adapten. Diego Sánchez considera que deben primarse las variedades autoctónas, como albariño, mencía, godello o treixadura. Cree que Barbanza cuenta con una ventaja, la experiencia de los pequeños cosecheros.