El marisqueo a flote comenzó en Pobra con buenos precios

A. F. N. RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Los productores iniciaron la extracción en el banco natural de Os Raposiños Después de un tiempo inactivos, los mariscadores de a flote de la Cofradía de Pescadores de Pobra volvieron al mar, en esta ocasión al banco natural de Os Raposiños, para iniciar la campaña extractiva. Ésta comenzó con muy buen pie, ya que el marisco, aunque no es abundante, sí tiene una calidad excelente, y esta característica tuvo mucho que ver con los buenos precios que se registraron en la subasta en todas las especies: almeja babosa, fina, berberecho y reló.

02 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Unas setenta embarcaciones iniciaron ayer la actividad extractiva en la zona de Os Raposiños, en la que fue primera jornada de la campaña marisquera. Sus compañeros de a pie también lo harán el próximo día 8, miércoles, en este mismo banco natural, si bien ellos sólo podrán recoger berberecho. El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Pobra, Manuel Maneiro, comentó que el 90% de los marineros cogieron el tope sin dificultad, aunque la apertura coincidió con la marea subida y fue más dificultoso. «La jornada transcurrió como esperábamos; es una zona en la que no hay mucha cantidad de marisco, pero tiene una calidad excelente», dijo. Así, la cotización que registró en la subasta fue muy buena, a lo que ayuda también el hecho de que los mariscadores de otras cofradías vecinas no estén trabajando. La almeja babosa se pagó entre 17,4 y 14 euros (2.900 y 2.330 pesetas), mientras que el berberecho de mayor tamaño superó los seis euros y el de menor precio se pagó a unos 3,6 euros. La almeja fina y el reló también registraron buenas cotizaciones, si bien esta última especie se capturó en menor medida. Los topes que ha establecido la Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos para los mariscadores de a flote son ocho kilogramos de almeja babosa, uno de fina, tres de berberecho y, por último, 15 de reló, cuyo precio superó ayer el euro. En la lonja de Pobra también se subastó una pequeña cantidad de longueirón, especie que los mariscadores se dedicaron a coger últimamente mientras estaba cerrada la veda.