El mar como alianza multicultural

SARA ARES LEMA NOIA. CORRESPONSAL

BARBANZA

ares

Estudiantes del instituto noiés Campo de San Alberto conviven con alumnos belgas e italianos con los que hacen un plan común Alumnos y profesores belgas e italianos conviven estos días en Noia con «colegas» del instituto Campo de San Alberto, con los que llevan tres años realizando un proyecto en común en el marco del programa Comenius. El trabajo trata sobre el estudio medioambiental del mar y en él analizan no sólo el estado de conservación de los litorales y la calidad del agua, sino también las culturas y tradiciones propias de los pueblos asentados en zonas costeras. Su estancia les ha valido, al mismo tiempo, para conocer buena parte de la geografía gallega y hasta para disfrutar de unas fiestas de gran tradición popular, como las de San Marcos.

30 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los primeros en aterrizar en suelo galaico fueron los alumnos y profesores provenientes de un centro educativo de la localidad belga de Ostende, que llegaron a Noia el pasado martes. Tres días más tarde hicieron lo propio los docentes y jóvenes procedentes de la región italiana de Sicilia. La delegación está integrada, en su totalidad, por 12 personas, que se alojan durante estos días en las casas de sus compañeros noieses de proyecto didáctico. Lo cierto es que la mayoría de los participantes en el intercambio ya se conocen entre sí porque llevan tres años cooperando en la misma iniciativa y porque no es la primera vez que realizan un viaje así. En el caso de los estudiantes de Bélgica, la visita tiene un significado especial. Es como un viaje iniciático, nunca antes habían pisado suelo gallego. Y, como no, se quedaron sorprendidos con el paisaje. «Todo es más verde que en nuestro país; además, en Ostende, no tenemos tantas montañas, hay más llanuras», comentó una joven de ojos claros y pelo albino, con la ayuda de un improvisado intérprete. El nada deseado retorno a sus lugares de origen se producirá este fin de semana. Mientras no llega el momento de subir al avión no descansan ni un minuto. Fiestas y citas de interés cultural y turístico desbordan su agenda.