Encierro y cacerolada contra la exclusión

La Voz

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Las fuerzas del orden custodiaron los comicios mientras cien mariscadores abucheaban al conselleiro y a sus compañeros

29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

: ATRINCHERADAS DE MADRUGADA . La sede del pósito de Cabo de Cruz estuvo más animada que nunca en la madrugada del domingo. Unos cien mariscadores, en su mayoría mujeres, se «atrincheraron» para mostrar al conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga, su oposición a que se les impidiese votar. : UNA NOCHE AMENA . Café, juegos de cartas y relatos hicieron más amena la noche, hasta que llegó la hora de aclarar gargantas: tocaba gritar, y no precisamente regalos para el oído. Cacerolas y trompetas ayudaron. Pancartas con los lemas Ó conselleiro só lle da o voto ós sindicalistas , Franco morreu no 75 e a Constitución naceu no 78 y Tódolos mariscadores teñen dereito ó voto , lucían en el pósito. : MAÑANA INTENSA . A las ocho, las mujeres se despejaban y preparaban para una mañana intensa. «Estamos unidos, que é o que importa, e iremos hasta o final», decía Ermitas Pérez, vicepatrona. «Que todos vexan o malestar que temos, porque se vulneraron os nosos dereitos». : LLEGAN LAS FUERZAS DEL ORDEN . A las nueve, hora en la que se formó la mesa electoral, las mariscadoras empiezan a bajar armadas hasta los dientes: un megáfono, trompetas, pitos, tapas de cacerolas... todo vale para hacer ruido. LLega la Guardia Civil, y poco después, patrullas de la Policía Autonómica. : ABUCHEOS A LOS CANDIDATOS . Arriban un funcionario de la Xunta, para controlar el proceso, y un notario contratado por el sector crítico para levantar acta de todo lo que pase. «¿Quen é agora o sector crítico? ¡Como cambian as tornas!», dice Consuelo Figueiro, una de las candidatas y, por tanto, una de las primeras abucheadas de la mañana. Porque después lo serían todos los que acudieron a votar, en algunos casos, entre insultos y gestos con los brazos tan infantiles como expresivos. : APERTURA DE LAS URNAS . A las diez, la urna empieza la cuenta atrás para recibir papeletas, y crece la tensión. La junta gestora de la agrupación denuncia que las mujeres, situadas en las escaleras del pósito y a sus lados, intimidan a los votantes. Vamos, que los coaccionan, e incluso se corre el peligro de roces. : MANDA EL PATRÓN MAYOR . Las fuerzas del orden instan a los concentrados a retirarse unos metros, y negocian; unas lo hacen, otras, la resistencia, gritan: ¡Todos a la cárcel! Pero baja el patrón mayor, y ordena retirada para evitar problemas. Aún hay autoridad. : DENUNCIA POR OBSTRUCCIÓN . Aunque unos metros alejados, los manifestantes, en su mayoría mujeres, cantan, gritan y abuchean a sus rivales: «¡Tramposas!», dicen, entre otras lindezas mayores hacia el conselleiro de Pesca e incluso el Partido Popular. El otro sector, mientras, pone una denuncia en la Guardia Civil por obstrucción a las votaciones. Pero sí se votó, y por amplia mayoría. Y como sólo había una lista, ganó.