Reencuentro en Pedra Vixía

J. M. J / A. H. REDACCIÓN

BARBANZA

FIRMA

Los restos mortales de la esposa del autor de «A fiestra valdeira» reposan en el cementerio parroquial de Rianxo La manaña no invitaba al paseo. El sol se resistía a salir. El día estaba gris y el frío hizo sacar de nuevo los abrigos. Era domingo, algunos desconocidos cruzaban apresuradamente a la una de la tarde la plaza Castelao para dirigirse a la iglesia parroquial de Santa Columba, donde tenían lugar las honras fúnebres por Carmen Muñoz Manzano, hija adoptiva de la villa, y viuda del escrtitor Rafael Dieste. Algunos vecinos, autoridades locales, y una perqueña representación del mundo de la cultura de Galicia. Sin embargo, en los bancos quedaba un vacío muy comentado; no había ninguna representación oficial.

15 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La comitiva funebre que partió las once y media de la mañana llegó a la villa rianxeira a la una en punto de la tarde. Una pequeña representación de autoridades esperaban los restos mortales de Carmen Muñoz, que había fallecido en la madrugada del sábado, a los 96 años de edad. Después de los oficios religiosos, el féretro enfiló hacia el cementerio parroquial de Pedra Vixia, custodiado por varios sobrinos de la mujer, así como miembros de la corporación local y personajes de la cultura gallega. algunos. Algunos de los asistentes comentaban en voz baja la ausencia de autoridades autonómicas y provinciales, en especial de la Diputación, organismo que tiene un certamen literario con el nombre del autor rianxeiro. Un pequeño, pero emotivo acto en el cementerio, fue el último homenaje a una mujer que vivió gratos recuerdos en esta localidad al lado de uno de los personajes más importantes de la literatura gallega, que se vio obligado a abandonar su tierra cuando estalló la Guerra Civil. El alcalde de Rianxo, Pedro Piñeiro, dirigió unas palabras a los presentes, resaltando que no era un día triste, sinó todo lo contrario, ya que, según dijo, Carmen Muñoz Manzano volvía junto a su marido después de unos veinte años. La escritora Helena Villar Janeiro leyó un emotivo y sentido poema en su honor.