El hermano pobre de la navaja

La Voz

BARBANZA

carmela queijeiro

Productores de Pobra extraen longueirón durante la veda del marisqueo No es tan preciado como su «hermana», la navaja, pero sí tiene adeptos y, por lo tanto, salida en el mercado: es el longueirón. Unos 50 productores de Pobra han querido sacar rendimiento a este molusco, aprovechando la veda del marisqueo, y poco a poco perfeccionan la técnica con la que se extrae en las condiciones más optimas para su venta, que no es otra que hacer que salga a la superficie con sal.

12 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El resto es sencillo: basta con depositar un puñadito de sal y, como atraído por un imán, sale disparado de su guarida para caer en las manos del mariscador, que está muy atento a su llegada. Y vuelta a repetir la operación. Unos 50 profesionales extraen longueirón en los arenales pobrenses, aprovechando la veda del marisqueo. El año pasado se intentó, pero acabó por suspenderse la actividad porque no era rentable: el precio oscilaba entre los 0,3 y 0,4 euros (entre 60 y 70 pesetas) el kilogramo, cuando el miércoles se cotizó en la lonja pobrense a más de tres euros (500 pesetas). ¿El secreto? El método de extracción del bivalvo. El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Pobra, Manuel Maneiro, lo explica: «El año pasado se cogía con espita, que lo que hace es penetrar en el animal y atravesarlo por completo, de modo que se rompía y se llenaba de arena que después era incapaz de expulsar porque estaba muerto. Ahora, sale intacto». De esta manera, los compradores que acuden a la lonja pobrense en busca de este producto están en disposición de pagar un precio que, aunque no roza ni de lejos el salario medio que puede ganar un mariscador al día, por lo menos sirve para que no estén desocupados mientras esperan a que se abra otra vez la campaña. Una alternativa más «Esta actividad es una alternativa y una baza más a jugar; no es que ganen mucho dinero, pero ganan experiencia, les ayuda a pagar la Seguridad Social y están ocupados. Les lleva a sobrellevar el período de paro», añade el patrón mayor del pósito. Por lo que respecta al destino final del longueirón, que se considera una especie de hermano pobre de la navaja porque es de inferior calidad, parte de las capturas se destinan para su enlatado en la industria conservera, mientras que otra cantidad se reserva para su consumo en fresco. Manuel Maneiro afirmó: «Su carne, color y forma es distinta a la de la navaja, es más duro porque tiene un crecimiento mucho más lento y cuando se captura es viejo». Aunque se puede preparar de diversas formas, la receta más usada es la misma que la de la navaja: simplemente cocinada a la plancha y con unas gotas de limón. Eso sí, antes hay que lavarlos para limpiarlos de cualquier resto de arena. La Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos ha fijado un tope de 15 kilogramos de longueirón por mariscador y día, aunque tampoco es fácil conseguirlo porque el producto se extrae uno a uno, y es un trabajo laborioso. La navaja tampoco está olvidada en la Cofradía de Pescadores de Pobra. Cinco buceadores, con permiso para el marisqueo mediante esta modalidad, capturan este bivalvo. Es el segundo año que existe un plan de explotación específico para este molusco, y la intención del pósito es ir aumentando el número de carnés. El precio de la navaja es mucho más elevado que el del longueirón: se paga entre 10 y 16 euros el kilogramo.