El precio evitó la catástrofe

La Voz

BARBANZA

Manuel Maneiro comentó que fueron precisamente las elevadas cotizaciones del marisco las que salvaron una campaña que, a su juicio, resultó mucho mejor de lo que se esperaba, pues las playas quedaron muy dañadas por la gran cantidad de agua dulce que llegó a los arenales. El dirigente afirmó: «No contábamos con hacer estas cantidades; ya dije que trabajaríamos al 50% y fue como resultó, poco más o menos». Los mariscadores de a flote descansarán hasta el mes de mayo, mientras que la vuelta al trabajo del sector de a pie dependerá de cómo se encuentren las playas. En estas fechas paralizan la actividad prácticamente todos los mariscadores de Barbanza, no sólo para que los bivalvos puedan reproducirse, sino porque los precios tampoco son elevados como para que compense prolongar la actividad.