Los comuneros sonenses piden a las autoridades que adopten medidas de control Los bosques del territorio barbanzano se han convertido en los últimos tiempos en un saco sin fondo del que empresas privadas extraen, a destajo y sin ningún tipo de autorización, grandes cantidades de piedra. La comunidad de montes de Caamaño, en Porto do Son, interceptó la noche del pasado jueves un camión cargado de granito. A raíz de este incidente, los integrantes de la entidad hacen un llamamiento a las autoridades para que adopten medidas de control.
01 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.No es la primera vez que ocurre y, probablemente, no será la última. Un guarda forestal contratado por la comunidad de montes de la parroquia sonense de Caamaño sorprendió el jueves, hacia las nueve de la noche, a cuatro individuos cuando abandonaban en un camión grúa la zona conocida como A Lagoa. En el momento de ser interceptados, el vehículo en el que se desplazaban se encontraba repleto de enormes piezas de granito extraídas de las canteras naturales del lugar. Según pudo saber esta Redacción, los operarios trabajan para una empresa que opera en Santiago y que está especializada en acondicionar jardines y otras zonas verdes. Los responsables de la entidad forestal obligaron a los trabajadores a descargar las piedras que, desde entonces, permanecen apiladas en las inmediaciones del campo de fútbol de Caamaño. El colectivo de comuneros, que preside José Manuel Santos, no ha formulado denuncia, aunque sí puso los hechos en conocimiento de las autoridades municipales. El directivo recuerda que el año pasado interpusieron una demanda judicial por otra extracción ilegal de piedras, destinadas a una finca privada de Boiro, pero aún no hubo resolución.