Sanos y salvos de un incendio

MODESTO DEL RÍO

BARBANZA

La policía local y protección civil de Ribeira realizaron un simulacro en el colegio O Grupo

27 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los alumnos del colegio ribeirense O Grupo se encontraban en clase cuando, de repente, se detectó fuego en la biblioteca. El conserje avisó al director del centro, pero, cuando ambos comprobaron que no eran capaces de sofocar el incendio con sus propios medios, llamaron inmediatamente a la policía local. Eran las once y cuarto de la mañana. Sonó la alarma. Los estudiantes comenzaron a salir de las aulas ordenadamente, en fila india y siguiendo las indicaciones del plan de autoprotección del colegio ribeirense. En apenas dos minutos, todos se hallaban en el patio. Bueno, no todos. Un chico sufrió una fractura en la pierna derecha durante la evacuación, por lo que permaneció en la planta baja del centro en espera de atención médica. Tras el recuento de los alumnos, se descubrió que faltaba una niña de quinto curso. La pequeña no se había enterado de la evacuación porque se encontraba en el cuarto de baño en ese momento. Cuando llegaron los bomberos, procedieron a rescatar a la pequeña, que había resultado afectada por el humo, por lo que recibió inmediatamente asistencia sanitaria con oxígeno y fue evacuada del colegio O Grupo. Mientras, continuaba en el interior el chico con la pierna fracturada. Varios miembros de protección civil le atendieron y le inmovilizaron la extremidad para evitar males mayores. Cuando llegó la ambulancia, el incendio ya estaba prácticamente sofocado. Pasaban 37 minutos de las once. Los efectivos de extinción de incendios no necesitaron utilizar la manguera para acabar con las llamas. Fue suficiente con los extintores. Cuando acabó su labor, los alumnos del centro comenzaron la hora del recreo. No pudieron subir a las aulas hasta más tarde, pues todavía quedaba bastante humo y la temperatura era alta. Durante toda la operación, miembros de protección civil cronometraron y anotaron lo que sucedía para verificar que todo estaba aconteciendo según lo previsto. A pesar del éxito del simulacro, el director del colegio, Pedro Jesús Rovira, detectó varios defectos que podrían haberse corregido. Las puertas del centro siguen abriéndose hacia dentro, lo que se subsanará próximamente, y el portalón de entrada se encuentra inutilizado por las obras del polideportivo, lo que impide el acceso de los vehículos. Además, el conserje confesó que le había costado trabajo encontrar la llave de una puerta, que se encontraba cerrada desde hacía años.