Los arqueólogos levantaron un metro las viviendas para respetar al máximo su aspecto primitivo
08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La península boirense de Neixón está irreconocible. La tala de árboles y el desbroce de la maleza dejaron al descubierto los restos del castro Pequeno. Durante las últimas semanas, un grupo de arqueólogos de Patrimonio trabajaron en su reconstrucción. Con el fin de respetar al máximo el aspecto primitivo de las edificaciones, los técnicos optaron por levantarlas sólo un metro, ya que la antigüedad del conjunto, que se remonta al 500 antes de Cristo, hace pensar que la parte superior estaba construida con barro y paja. Además del acondicionamiento de varias viviendas, en el castro Pequeno los arqueólogos sacaron a la luz un hogar que los residentes utilizaban para hacer fuego. Patrimonio también recuperó la muralla que rodea el recinto, que había resultado dañada por las catas realizadas. El edil de Cultura boirense, López Outeiral, señaló que, por ahora, los trabajos en este castro están concluidos. En el futuro está previsto reconstruir una cuncheira, lugar en el que los pobladores almacenaban los restos del principal alimento de su dieta: el marisco. El concejal manifestó que tampoco se descarta realizar un estudio exhaustivo de lo que se oculta bajo la capa de tierra ubicada en la parte más próxima a la costa, donde varias catas revelaron la posible existencia de una necrópolis.