Fruime se acordó de EE UU

La Voz

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Más de 3.000 personas asistieron a los oficios en honor a Nosa Señora das Cabezas en Lousame La romería lousamiana de Nosa Señora das Cabezas es ante todo pura devoción religiosa. Esa es, al menos, la conclusión del sacerdote de Fruime, Manuel Caamaño, después de tantos años de servicio en esa comunidad. El domingo amaneció radiante de sol, tanto que se multiplicaron los feligreses que acudieron a rezar unas oraciones y a ofrecer exvotos de cera a la Virgen para que ésta haga desaparecer las dolencias mentales y nerviosas. También hubo un recuerdo para las víctimas del atentado de Estados Unidos.

17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

SARA ARES NOIA. Corresponsal La mayoría se conoce el trayecto de memoria. Primero, parada en Fruime para saludar a Santa María das Cabezas para, acto seguido, enfilar la carretera que conduce a Pobra para presentar sus respetos al Nazareno. O viceversa. El caso es que la devoción por la imagen lousamiana se mantiene intacta con el paso de los años. E incluso va a más, a decir del sacerdote del lugar, Manuel Caamaño. En esta cita religiosa, la meteorología juega un papel importantísimo. Si el día amanece de película, como ocurrió el pasado domingo, la cosa marcha sobre ruedas. Tan estupendamente que cada una de las siete misas oficiadas durante la jornada dominical fue escuchada por unas trescientas personas en el interior de la iglesia y por otros tantos cientos en el exterior, eso sí, con la ayuda de altavoces. La masiva afluencia de fieles vino a confirmar el éxito de la prácticamente única novedad introducida en el programa. Este año, las autoridades eclesiásticas decidieron que por la tarde se oficiase una misa más que en la pasada edición. La iniciativa cuajó estupendamente, al igual que el servicio de romeros, que se vieron en más de una ocasión desbordados ante la gran cantidad de devotos que reclamaban piezas de cera con formas humanas -mayoritariamente cabezas- y cirios que ofrecer a la Virgen. Algunos, antes de depositar los exvotos al pie de la imagen, prefirieron escuchar la liturgia agarrándolos fuertemente entre sus manos. La parroquia de Fruime no quiso ser menos y se sumó a la condena de la barbarie terrorista cometida hace unos días en Norteamérica. En su homilía, el cura Manuel Caamaño apeló a la necesidad de rezar para que la paz se extienda por todo el planeta, además de pedir a los asistentes a los oficios que rogasen por las almas de las miles de víctimas que quedaron sepultadas bajo los escombros y por sus familiares. La eficaz coordinación de los voluntarios de Protección Civil de Lousame contribuyó a que los problemas de tráfico y aparcamiento fuesen menores.