El área de hospitalización a domicilio del complejo barbanzano atendió a 25 pacientes desde su inauguración Hostil es quizá un adjetivo demasiado duro para atribuir a un hospital como medio en sí, pero es innegable su efecto intimidatorio en muchas personas y, a la vez, la pérdida de intimidad que conlleva su ingreso en el mismo. El dicho de que nadie está mejor en ninguna parte como en su casa es la «filosofía» que sustenta la unidad de hospitalización a domicilio, un servicio puesto en marcha hace dos meses en el complejo sanitario barbanzano y por el que han pasado ya 25 pacientes. Prescindiendo de la presencia física en el hospital, el enfermo recibe en su propia casa la visita del médico y los cuidados necesarios.
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La unidad de hospitalización a domicilio (Hado) del complejo sanitario ubicado en Oleiros comenzó su andadura el pasado 20 de julio, y el equipo adscrito a la misma está encantado con los resultados y grado de aceptación entre los pacientes. Porque este es uno de los tres requisitos fundamentales para que Marina Iglesias -médico-, José Carou y Paz González -enfermeros- hagan las maletas y visiten a los enfermos en sus casas: que éstos quieran. Pero no es la única regla. Marina Iglesias lo explica: «El paciente tiene que estar diagnosticado y estable, es decir, no en fases difíciles; que lo acepte y, por último, que haya una persona que se encargue del enfermo, al que enseñas los cuidados que necesita, cómo administrar la medicación y otras cosas», señala. El proceso es el siguiente: «Lo primero es una consulta al médico de cabecera del paciente, el de aquí o el de urgencias, es decir, el que lleve su caso; ver qué tiene; comprobar si ese problema puede atenderse en casa; hablar con la familia y finalmente con el interesado para ver qué alternativa prefiere, y casi siempre decide que en casa». Responsabilidad La familia juega aquí un papel clave. Sin ella no existiría la unidad de hospitalización a domicilio, ya que tiene que haber un compromiso serio de atender al paciente y seguir a rajatabla las indicaciones de los responsables médicos. «Si se trata de una persona mayor encamada, por ejemplo, enseñamos al cuidador cómo moverla, cuándo darle de comer, qué tipo de alimentos son los adecuados y qué hacer si aparecen problemas», explica Marina Iglesias. Pero los alumnos son muy eficientes: «En tres jornadas están al día», dice. El equipo responsable de este área insiste en que el paciente siempre tiene un médico de referencia, aunque ellos lo cuiden mientras está ingresado en casa. Y la aceptación está siendo, hasta ahora, buena. «Mejor imposible, sobre todo por parte de los enfermos y de las familias, y desde el hospital se piensa cada vez más en esta opción», señala la médico. Antes de ponerse en marcha, los integrantes del equipo acudieron a los centros de atención primaria de los concellos que abarca el hospital barbanzano -Ribeira, Boiro, O Son y Pobra- para informar a sus colegas de esta alternativa y el funcionamiento de la unidad de hospitalización a domicilio.