«Me satisface ver alegres a los vecinos»

La Voz

BARBANZA

ANA GERPE LA ENTREVISTA José Luis Torres Colomer, alcalde del Ayuntamiento ribeirense José Luis Torres Colomer, alcalde de Ribeira, aprovecha las fiestas patronales de la ciudad para perderse entre los puestos ambulantes y la multitud que asiste a las actividades y conciertos programados por la comisión. Amigo de los paseos y las tertulias, Torres Colomer hace en esta época un alto en el camino y se toma un respiro en sus múltiples obligaciones cotidianas para departir con los amigos en la cadena de terrazas que «salpica» la avenida del Malecón. El regidor no es muy aficionado al baile, pero confiesa que siempre «echa» alguna que otra pieza con su mujer. Lo que sí le gusta a Torres es escuchar a las orquestas.

03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

A José Luis Torres Colomer le gusta disfrutar de las fiestas y, sobre todo, que vecinos y foráneos se lo pasen en grande. -¿Qué opina del programa de esta edición? -Considero que es un programa diverso en el que se incluyen actividades para todas las edades: niños, jóvenes y gente mayor. Para los más pequeños hay juegos y competiciones deportivas todos los días. Además, en distintos lugares de la ciudad se realizan actuaciones, unas para un gusto y otras para otro. Creo que es un programa bien distribuido en el que hay espectáculos para que participe la juventud y en el que no faltan las orquestas de corte clásico. -¿Suelen consultarle los miembros de la comisión? -Me consultan en algunos actos institucionales, como la procesión de la Virgen del Carmen. El resto del programa lo desarrollan ellos en función del presupuesto y de las actuaciones que pueden conseguir. -¿Aprovecha la celebración para hacer comidas familiares o prefiere pasar el tiempo en la calle? -Estos son días en los que me gusta participar en las fiestas, mirar las atracciones y tomar un vasito con los amigos y compañeros. En casa no aprovechamos para hacer comidas familiares; eso lo hacemos otros días señalados del año, como puede ser mi onomástica, en los cumpleaños u en otras jornadas que no coinciden con las fiestas patronales. -¿No cree que un sitio como Ribeira, volcado en el mar, debiera tener alguna competición náutica de relevancia durante estos días? -En Ribeira hemos empezado a potenciar los deportes náuticos, que yo creo que estaban abandonados. Hubo experiencias de remo, bateles, trainerillas y traineras que quedaron en desuso. Hoy en día, el Club Náutico de Ribeira está potenciando otra vez el remo y tenemos también otras modalidades deportivas náuticas, como pueden ser las dornas; en este campo está realizando una gran labor Lajareu por Barlovento. Podríamos intentar conseguir regatas de cruceros. Me acuerdo que antes, en las fiestas, incluso en las de las parroquias, solía haber regatas de dornas a vela, a remo o con motor. Creo que es un tema interesante tener alguna regata. -¿El hecho de ser alcalde le impide disfrutar de las fiestas como desearía? -Tengo que acudir a actos institucionales y lo hago con mucho gusto. Como en el pregón; este año pase un gran rato con Paco Lodeiro y Carlos Jiménez. Por supuesto, voy encantado a la procesión de la Virgen del Carmen, ya que como hombre de mar la considero mi patrona. Después de estos actos solemnes participo en la fiesta como un ciudadano más, tranquilamente, a mi aire. -¿Le gusta bailar? -Nunca he sido muy bailarín. Prefiero dar un paseo, escuchar a las orquestas y ver el ambiente, ver que la gente se divierte. Me satisface mucho ver a los ciudadanos alegres y divertirse sanamente. -¿Qué recuerda de las fiestas de su juventud? -Nosotros las esperábamos con gran ilusión. En aquella época no teníamos medios de locomoción para desplazarnos, como puede hacer ahora la juventud; no había discotecas ni otras diversiones de ese estilo, sólo unos salones de baile en las parroquias. Esperábamos las fiestas como algo grande en el año para ir a las barracas de feria o para jugar a las barquillas, cuando éramos pequeños. Luego, ya en la juventud, esperábamos esa jornada para bailar en las verbenas, era cuando disponíamos de una ocasión para sacar a bailar a las chicas que nos gustaban.