La experiencia fallida de Serra de Outes

La Voz

BARBANZA

01 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Outes es uno de los municipios que carece de una ordenanza sobre animales domésticos. En su caso, tampoco existe un registro de perros ni servicio de lacería. En el pasado lo hubo, pero los laceros se llevaban también a mascotas que tenían dueño, lo que provocó numerosas protestas. El Ayuntamiento de Carnota carece de normas propias, de censo y de lacería. Sin embargo, desde la entidad informan que cumplen la normativa de la Xunta de Galicia. Lo mismo sucede en el caso de Mazaricos, donde tampoco se le da prioridad a la regularización de las mascotas. En el caso de Porto do Son tampoco existen leyes específicas, pero disponen de un servicio de lacería, también de la empresa Nogal. Ribeira, capital de la comarca de Barbanza, no dispone de legislación propia sobre acompañantes animales. Sí cuenta con Servigal para la recogida de perros abandonados. Por su parte, en Lousame dicen estar esperando a que la Xunta de Galicia publique la norma, y que ya hay acuerdo para adaptarla. Cada concello tiene su propia capacidad de desarrollar una normativa para los animales domésticos y salvajes en cautividad y prohibirlos o admitir su presencia en lugares determinados. También pueden legislar sobre razas consideradas peligrosas por la Consellería, que fija las normas básicas. En algunos de los censos -o carnés- caninos se incluye una foto del animal y su fecha de nacimiento, para identificarlo.