La verbena de la última jornada contará con tres orquestas y rematará a las nueve de la mañana del domingo La localidad con más músicos por metro cuadrado de la comarca, Taragoña, vive estos días a un ritmo frenético, ya que celebra las tradicionales fiestas de verano. Hay sabia nueva, el recambio está asegurado. Un grupo de jóvenes, acompañado por la experiencia de algún veterano, asumió las riendas de la organización para que «non decaian». Para empezar, en esta edición, consiguieron recaudar unos siete millones, que invertirán en hacer disfrutar a los vecinos hasta «destrozar» la pista de Campo Maneiro.
19 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Estos días existía una gran polémica en Taragoña: ¿A qué hora tienen que acabar las orquestas? Hay para todos los gustos. Unos a las dos, otros a las tres, e incluso «cando sae o sol». No había quien los pusiera de acuerdo. A alguien se le ocurrió que mediase en el asunto una persona que entendiese de leyes. Así, el miércoles por la noche hizo acto de presencia en Campo Maneiro el picapleitos más famoso de Galicia: Ladillao, que arengó de lo lindo a unos y a otros. El abogado de Portozás, aunque con profundas raíces en Vilagarcía, acabó por convencer a todos: «Comede, comede, que alimenta moito». Carlos Blanco ya cuenta a partir de ahora con una larga lista de clientes que aplaudieron a rabiar las ocurrencias del actor. Al final, todos contentos, los vecinos abandonarán el recinto festivo «cando non poidan máis» y algunos guardarán algo de fuerzas para mantenerse en pie hasta las nueve de la mañana del domingo, cuando remate la última gran verbena de la presente edición. Pero no fue fácil. Así lo reconoció el presidente de la organización, Alberto Carou Iglesias: «Traballamos arreo». Algo más de siete millones es lo que hace falta para hacer frente a todos los gastos: «É duro conseguir os cartos», pero su cabreo sube de tono cuando recuerda las críticas que reciben de la gente: «Eso sí que doe». A pesar de todo, Taragoña está en fiestas.