Una vida con la rosa en el puño

Xoán Ramón Alvite Alvite
X. R. ALVITE MAZARICOS

BARBANZA

XURXO LOBATO

Perfecto Sande, ex-alcalde de Mazaricos, rememoró sus avatares políticos durante una charla con Zapatero El ex-alcalde republicano de Mazaricos Perfecto Sande Martínez mantuvo una amena conversación el pasado domingo con el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. La charla tuvo lugar en el transcurso de la fiesta celebrada por la formación en Culleredo. Conocido como Braña, el que fuera regidor mazaricano seguro que relató al líder socialista alguna de sus innumerables vivencias ocurridas durante un período en el que la vida política andaba algo más revuelta.

02 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Perfecto Sande acudió a Culleredo invitado por el secretario general del PSOE de Mazaricos, Herminio Caamaño, y por otros miembros del partido. Una vez allí, el ex alcalde estuvo departiendo con el máximo dirigente de la formación socialista a nivel nacional, José Luis Rodríguez Zapatero, y con el candidato a la presidencia de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño. Conocido como Braña por sus vecinos y amigos, Sande Martínez comenta que «sempre me levei ben con todo o mundo, incluso cos falangistas». El que fuera regidor mazaricano, que cumplirá cien años en diciembre, nunca pone problemas para sentarse a contar su relación con la política. Braña, que conserva una memoria prodigiosa, fue el último alcalde de la República en Mazaricos, cargo que ocupó entre febrero de 1932 y agosto de 1936. Según sus propias palabras, este cometido le fue impuesto tras la muerte del mandatario elegido en las urnas. Cuenta sin vacilar un instante como, a pesar de no asistir a la sesión de investidura, le llevaron a casa la notificación en la que se le hacía saber su nombramiento como alcalde. Anteriormente, en los años 20, Perfecto Sande había emigrado a Cuba con otros vecinos de Mazaricos, siendo este el lugar en el que entró en contacto con la vida política. Todavía fresco en su memoria está aquel 27 de agosto de 1936 cuando, «diante da casa do Burro», el sargento de la Guardia Civil leyó su destitución como alcalde. El autor del decreto había sido el general Cabanillas, que tenía su puesto en la ciudad de Burgos.