ALBERTO HEVIA LA ENTREVISTA Manuel Blanco Fernández, «Manolito el Pescador», prepara un nuevo disco
07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Manuel Blanco, más conocido por Manolito el Pescador, nació en Deán y vive en Taragoña. Con 9 años ya cantaba en las calles de Vigo y luego pasó muchos otros «rompiendo el alma en diferentes grupos». Este verano saldrá a la luz su quinto trabajo discográfico, en el que mezcla la copla y la canción gallega con algunas composiciones propias. -¿Por qué le llaman Manolito el Pescador? -Siempre me van a llamar así. Mi nombre es Manuel Blanco, pero siendo muy pequeño comencé a cantar en Vigo. Al saber que mi familia desciende de marineros, un periodista me dijo: «desde hoy te vas a llamar Manolito el Pescador». Y me bautizó para el resto de mi vida. -¿Qué canciones incluye en su nuevo disco? -Siempre me he dedicado a la canción española. Ahora compongo mis propios temas, pero no dejo de incluir algunas canciones populares. Y digo: «Soy un cantante gallego/ con aires de Andalucía/ y le canto a mis paisanos/ y canto a la tierra mía». Lo mío es la copla, rumbas, pasodobles, zambras, fandangos, soleares, bulerías, tarantas... en fin, todo. Espero que este disco salga en junio, o en octubre. -¿Taragoña es tierra de buenos músicos? -Taragoña tuvo una cantera fuera de lugar. Del Centro Cultural y Deportivo salieron músicos fabulosos que hoy están a la cabeza de las grandes orquestas de Galicia. La pena es que eso ha cambiado. Cada día da más trabajo organizar unas fiestas, y nadie se da cuenta de lo mucho que cuesta ponerse al frente de una comisión. -¿Hay soledad después de un concierto? -Depende de cómo se mire. La música es lo más maravilloso que ha dado Dios a los seres humanos. La soledad se siente cuando estás en un escenario y tienes que mostrarle al público una cara feliz y amable. También durante los viajes, cuando vas a actuar en una gala y debes dejar a tu familia. Te vas a un lugar lejano para actuar durante cuatro o cinco horas y luego tienes que regresar otra vez. -Entonces, ¿compensa dedicarse a lo suyo? -Yo nací para la música y moriré en ella. Esa es la triste realidad. Da soledad, pero también muchas satisfacciones al que de verdad está enamorado de ella. Se trata de un arte que no está con todos, sólo con los que la aman y con los que la sienten de verdad.