La retirada de una nave desata una nueva polémica en un aserradero noiés

La Voz

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

Portos de Galicia está dispuesto a derribar una estructura metálica que Maderas Moledo usa como almacén Un nuevo conflicto se desató ayer en el transcurso de la operación de desalojo ordenada por Portos de Galicia en terrenos de un aserradero noiés. Los propietarios de la fábrica se oponen al derribo de una nave de estructura metálica que utilizan para almacenar madera y maquinaria. Sin embargo, las órdenes dadas por Política Territorial a la empresa de grúas contratada para la retirada del material apuntan lo contrario, o sea, que lo más probable es que hoy comience la demolición del almacén.

22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

SARA ARES NOIA. Corresponsal Uno de los gerentes de la factoría, José Antonio Moledo Froján, manifestó estar dispuesto a desplazarse hoy a Santiago a partir de la una de la tarde para mantener una entrevista con algún dirigente de Portos de Galicia. No obstante, exige que mientras que no se produzca ese encuentro «no derriben la nave metálica que utilizamos como almacén, que está situada en la zona que nos sirve de acceso principal a la fábrica», reclama. El empresario alega que «el terreno sobre el que se ubica dicha instalación o, al menos, una parte importante del mismo se encuentra en nuestra propiedad», mantiene. Según comenta el propietario, sus esfuerzos por hacer cambiar de opinión a los directivos de Portos personados en Noia o por conseguir una moratoria cayeron en saco roto. Incluso, apelaron a la mediación del alcalde, Rafael García, y del concejal de Urbanismo, que tampoco lograron arrancar del Ejecutivo autonómico una respuesta diferente. Fuentes de la empresa de grúas contratada por la Xunta manifestaron en la tarde de ayer, a la vista de cómo estaban discurriendo los trabajos, que lo más probable es que la retirada de la estructura metálica se produzca hoy. Por su parte, una portavoz de los trabajadores, Gumersinda García, hizo un llamamiento al presidente de la Xunta para que «bote unha man á clase obreira porque nos están asoballando e ninguén mira por nós», pidió encolerizada.