Los 130 alumnos del colegio Ana María Diéguez de la parroquia de Asados se implicaron de lleno en el acondicionamiento de un jardín Construir contenedores para el reciclaje del papel, plantar árboles y flores, repoblar un monte cercano e inventariar los vertederos incontrolados de la parroquia son algunas de las actividades programadas por el claustro de profesores del colegio rianxeiro Ana María Diéguez de Asados dentro del proyecto Voz Natura. El objetivo que persigue es propiciar un entorno verde, pero también que los 130 chiquillos que forman «filas» en el centro se impliquen en el plan y aprendan ya desde pequeños a respetar el medio ambiente y la naturaleza. Y los niños responden encantandos a la «llamada verde» que le hacen sus docentes.
03 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El mal tiempo les mostró su peor cara estos meses. Por este motivo, los alumnos del centro rianxeiro se vieron obligados a retrasar sus planes medioambientales enmarcados en el proyecto Voz Natura, organizado por la Fundación Fernández Latorre y en el que colabora la Consellería de Medio Ambiente, la Diputación de A Coruña, la Fundación Alcoa y El Corte Inglés. Pero lejos de dejar olvidados en un rincón del colegio los útiles de jardinería y labranza, los chavales salieron al patio, entre chaparrón y chaparrón, para ser los culpables de que un buen número de árboles y especies verdes echen ya sus primeras hojas. La idea del director del centro y de los docentes era que todos los alumnos se implicasen en el proyecto, por lo que idearon actividades en las que pudieran participar todos los chiquillos. Los benjamines del cole, por ejemplo, plantaron especies medicinales en un pequeño rincón apartado del resto. Además, serán los artistas que pinten los contenedores de cartón que elaboran los mayores para el reciclaje del papel. Por su parte, los escolares de los cursos intermedios y superiores son los que sudaron la gota gorda plantando los frutales, las enredaderas o los setos que comienzan a crecer en la parte trasera de las dependencias educativas. Además, son los encargados de repoblar con especies autóctonas un área comunal cercana. Una actividad en la que trabajan todos hombro con hombro es la de localizar vertederos incontrolados en la parroquia. Los chavales, en la actualidad, investigan con la ayuda de sus familias su entorno más cercano, para luego ponerlo en conocimiento de los docentes del centro educativo.