Manuela Tuset Ferrín, conductora de autobuses de la empresa ribeirense Hermanos Ferrín La gente la mira extrañada cuando se sube en el autobús, pero Manuela Tuset ya comienza a acostumbrarse. Después de casi un mes al volante de los autocares de la empresa ribeirense Hermanos Ferrín, ni se inmuta cuando los pasajeros hacen muecas al sentarse o titubean a la hora de pagar el billete. Y es que en esta zona no es frecuente ver a mujeres conductoras, una profesión reservada tradicionalmente al género masculino. A sus veinticuatro años, está encantada con la profesión que ha elegido.
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.-¿Siguen extrañándose los usuarios al ver que una mujer conduce el bus? -Al principio sí. Pero una vez que suben y comprueban cómo conduzco, ya no tienen miedo, confían en mí. Además, algunas personas se bajan contentas porque freno despacito y con cuidado y no voy demasiado deprisa, por lo que el viaje resulta apacible. -¿Quiénes se muestran más sorprendidos, los hombres o las mujeres? -Sobre todo los hombres. Las mujeres están contentas y me comentan que, por fin, se modernizan las cosas y las chicas podemos dedicarnos a tareas de las que normalmente se ocupan los del género masculino. -¿Ha dado alguien marcha atrás cuando la vio a usted al volante? -No, pero un señor me dijo el otro día al subir: «¡Ay, Dios mío! ¿Iremos seguros?» Después, cuando se apeó del autocar, me felicitó y me dijo que la próxima vez iría más tranquilo. -¿Se siente observada por los viandantes? -Es buenísimo. Cuando me ve, la gente que va por la calle se para y me señala con el dedo. Todavía sorprende mucho que una mujer sea conductora. -¿Nota paternalismo de sus compañeros? -Mis compañeros me han acogido muy bien y dicen que ya podrían venir más mujeres conductoras. Tampoco hay ningún problema en ese sentido. -¿Cómo le dijo a sus padres que quería convertirse en conductora? -Siempre me gustaron los automóviles grandes, por lo que me empeñé en sacar el permiso de conducir de autobuses, que lo logré en mayo del 99. Y desde el 9 de noviembre pasado trabajo unas siete horas diarias. -¿Qué rutas hace? -Voy a Aguiño, Pobra y Castiñeiras. También llevo a los empleados de varias fábricas y a los niños del colegio de Frións.