La flota de la comarca se verá obligada a amarrar si continúa la subida del carburante
BARBANZA
Algunos armadores cifran las pérdidas mensuales en cinco millones de pesetas y advierten de que la situación es insostenible La incesante subida de los carburantes ha puesto contra las cuerdas al sector pesquero, hasta el punto de que algunos armadores de la comarca cifran las pérdidas mensuales en cinco millones de pesetas (treinta mil euros). Si la escalada de precios no para, la flota se verá obligada a amarrar, no como medida de presión, sino para evitar que sus escasos ingresos se «queden» en los surtidores de combustible. Las más perjudicadas son las pequeñas empresas flotantes, barcos de poca capacidad, entre dos y ocho toneladas, que pagan el gasóleo a sesenta pesetas el litro. Es cierto que consumen menos, pero también que sus capturas son reducidas.
05 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Hace un año, el propietario de un arrastrero gastaba diariamente en combustible un promedio de 57.000 pesetas; en la actualidad, invierte 156.000. La situación para las embarcaciones del cerco es similar, ya que si antes destinaban a la adquisición de carburante 399.000 pesetas mensuales, ahora no les llega un millón. El precio del gasóleo ha pasado de diecinueve a 53 pesetas el litro; eso para las embarcaciones de mayor tonelaje, porque las pequeñas no tienen ofertas por consumo de grandes cantidades y lo pagan a sesenta pesetas. Por contra, la cotización del pescado en lonja se mantiene invariable o sujeta a fuertes oscilaciones en función de la demanda. Los armadores de la comarca afirman que la situación es insostenible y advierten que si no hay una bajada de precios se verán obligados a amarrar los barcos: «Aínda que sexa para perder menos». Los patrones mayores de Muros, Ribeira y Portosín no son partidarios de seguir el modelo francés, cuyos marineros paralizaron los puertos durante una semana, optan por la negociación. Eso sí, cualquier actuación debe ser inmediata, porque aseguran que la situación es «insostenible».