La guerra de los libros

F. S. RIBEIRA

BARBANZA

Profesionales de la zona creen que la competencia de los hipermercados puede obligarles a cerrar las puertas Una de las más sonadas consecuencias de las medidas aperturistas del Gobierno, la venta de libros de texto en superficies comerciales, ha unido a los libreros tradicionales: todos creen que es una «mala jugada». Pese a que todavía no ha empezado el curso 2000/2001 y muchos padres esperan convenientemente a que los maestros indiquen lo que hay que adquirir, la mayoría de los pequeños comerciantes ya han empezado a notar las consecuencias. Aseguran que si las grandes cadenas pueden hacer descuentos del 25%, es mejor cerrar las puertas de sus establecimientos. Además, abogan por la gratuidad de los libros.

31 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

«Recientemente, unha muller entrou no noso establecemento cunha intención moi curiosa. O que quería é que lle trocásemos un libro que non lle servía e que adquirira nun centro comercial moi coñecido en toda Galicia. Dixo que se confundira e que precisaba o texto axeitado para o seu fillo, que estaba en idade escolar». Son palabras de una empresaria de Muros, que relató la anécdota a este periódico para explicar la situación en la que se encuentran los libreros pequeños. «A nosa opinión é a mesma cá do resto dos libreiros e os comerciantes autónomos. É unha salvaxada. Pensaba que nos ían axudar a mellorar, pero fan todo o contrario», añade. Volúmenes gratuitos En Noia, en Sementeira, abogan claramente por la gratuidad de los libros de texto: «Estamos completamente dacordo cos pais en que os libros deben ser gratuitos, cun sistema que non nos perxudique a nós nin ás editoriais. Se o ensino é gratuito, debe selo con tódalas súas consecuencias. Pero, actualmente, os únicos que se benefician das medidas do Goberno central son os grandes empresarios, provocando a pechadura das portas de moitos locais. Así, consideramos que isto se traduce, en última instancia, nun atentado en toda regra contra a cultura», dicen. Otros libreros, como los responsables de Mirás, en Ribeira, se defienden apelando a la calidad del servicio de los pequeños. A su juicio, las grandes cadenas adolecen de un exceso de material de ocasión y, por el contrario, de una falta de fondo bibliográfico de valor: «Se ós clientes lles falla un exemplar neses lugares, ¿a onde acuden?», preguntan. Pero, ¿qué opinan las personas que abandonan momentáneamente las comarcas de Barbanza, Muros y Noia con el fin de adquirir material escolar más asequible? Ana Isabel Gude, madre de tres hijos, considera que, en muchas ocasiones, no queda más remedio que «salir de casa y coger el coche, ya que no tiene sentido que ahora que la educación tiende a ser cada vez más accesible económicamente, los textos sigan teniendo esos precios. Me parece muy normal que las personas que se desplazan a alguna ciudad importante con frecuencia, aprovechen para hacerse con material escolar».