El alcalde de Carnota destaca el esfuerzo inversor efectuado para resolver los problemas demográficos El tándem BNG-PSOE del ayuntamiento carnotano constituye una «rara avis» en el panorama gallego de coaliciones entre nacionalistas y socialistas. Quizás la amistad entre los líderes locales de ambas formaciones, reconocida por ambos, sea la clave de esta buena sintonía. El consenso es la tónica dominante en un gobierno que mantiene un pulso a la emigración. De hecho, si algo destaca el alcalde, Xosé Manuel García, es el esfuerzo inversor efectuado durante los doce primeros meses de mandato para resolver los problemas demográficos. En esta batalla por el empleo, el turismo se perfila como alternativa.
15 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El alcalde dice que el Concello debe ser el motor de la creación de empleo en el municipio, azotado por la emigración desde el siglo pasado. Así, el ejecutivo local sentará las bases para atraer a la iniciativa privada ofreciendo suelo público, auspiciará la construcción de una central de biomasa en la que creará ochenta puestos de trabajo directos y ejecutará proyectos especiales de conservación del patrimonio. Se trata de edificar la Carnota del futuro, un ayuntamiento del que no huyan los jóvenes a la mínima oportunidad. Algunos pasos ya se han dado. Entre ellos, el regidor, Xosé Manuel García, cita la inminente puesta en marcha de varias cooperativas textiles o la construcción de un cámping en Boca do Río: «O tecido económico é débil e nós imos responder ó reto de procurar un desenrolo axeitado». El turismo constituye la columna vertebral de este proyecto. Desde que accedió a la alcaldía, Xosé Manuel García ha encargado la catalogación de los hórreos, ha redactado una propuesta para habilitar un museo etnográfico en el faro de Lariño y un parque temático en la zona de O Pindo. En el diseño de la nueva Carnota, García Martínez ha concedido especial relevancia a la mejora de las infraestructuras. El nacionalista mira hacia atrás y recuerda la construcción de accesos en zonas incomunicadas como la de Quilmás, Tras da Cruz o Caldebarcos. Uno de los quebraderos de cabeza del regidor es la deuda heredada, una cuestión todavía sin resolver. El problema, explica, no radica tanto en los créditos solicitados como en el impago de trabajos contratados. Xosé Manuel García cifra en 190 millones de pesetas (1.141.922 euros) la cuantía que reclaman los acreedores.