El precio de la seguridad

E.A. RIBEIRA

BARBANZA

Sólo diez taxistas de Barbanza se han interesado por los sistemas de protección Sólo diez taxistas del área barbanzana han pedido subvenciones a la Xunta para instalar en sus vehículos medidas de seguridad que les garanticen una protección en situaciones de peligro. En la mayor parte de los casos, los profesionales han optado por el sistema de localización por satélite, que ha convencido mucho más que la mampara eléctrica. Las ayudas autonómicas cubren el cincuenta por ciento del coste y algunos concellos han «redondeado» esa aportación.

14 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El número de taxistas que ha optado por instalar medidas de seguridad es un porcentaje mínimo en los municipios de Barbanza, Muros y Noia. Sólo diez profesionales, con licencia en Ribeira, Pobra do Caramiñal y Rianxo, se han interesado por los sistemas de protección para los que la Xunta proporciona ayuda económica. Los propietarios de vehículos de servicio público que han optado por instalar algún mecanismo lo tienen claro: «A seguridade non ten precio», sentencia Manuel do Carmo, presidente del colectivo de taxistas de Pobra, con el que se han aliado otros dos colegas. Los pobrenses se han decantado por el sistema de localización por satélite, lo que significa un desembolso total de doscientas mil pesetas (1.202 euros). Do Carmo opina que la falta de información influyó en que fuese tan escaso el número de profesionales que pidieron ayuda, pues el peligro «é algo que sempre está ahí». Francisco Ces, presidente del colectivo de taxistas rianxeiro, es otro de los profesionales que incorporará la tecnología a su vehículo. A su juicio, son las complicaciones burocráticas las que han disuadido a muchos de participar en la convocatoria de subvenciones: «De feito, aínda estamos pensando si aceptar a axuda cando nos veña, porque hai case un ano que a pedimos e aínda non sabemos si nola concederon». En el municipio de Ribeira también habrá taxis adaptados. Sin embargo, el presidente del colectivo evitó adelantar el sistema por el que se han decantado: «Non é lóxico que descubramos as nosas cartas ante os posibles atracadores», razonó Juan Ramón García. La mampara eléctrica no ha calado demasiado entre los profesionales, Y es que para instalar ese método de protección se requieren vehículos de grandes dimensiones, que permitan habilitar cuatro plazas en el asiento trasero: «Aquí estamos nun pobo e acostumamos a levar o cliente ó lado, non detrás, que parecen detidos», dice el noiés José Vázquez.