Representan arquitecturas diversas, como viviendas, fábricas o conventos
28 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Frente a otros períodos artísticos e históricos, la arquitectura del siglo XX, especialmente a partir de su segundo tercio, ha carecido de un nivel de protección acorde a la importancia de numerosas construcciones, que, en consecuencia, han sido destruidas o deformadas. Por ello diversas iniciativas y colectivos han tratado de divulgar el valor de la arquitectura contemporánea, ya que para proteger algo primero hay que conocerlo y apreciarlo.
La Academia Galega de Belas artes presentó recientemente a la Xunta un listado de trece obras representativas del movimiento moderno en arquitectura, fechadas entre 1932 y 1965, para iniciar con ellas el reconocimiento y conservación de un período crucial. Estos trece ejemplos ya forma parte de un Plan Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del siglo XX del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En total, son 256 construcciones de todo el país. También están registrados en el DoCoMoMo Ibérico, una institución cuyo objeto de trabajo es precisamente este período arquitectónico.
Ayer se reunieron el presidente de la Fundación DoCoMoMo Ibérico, el arquitecto gallego Celestino García Braña, también vicepresidente de la Academia Galega de Belas Artes; el presidente de esta entidad, Manuel Quintana Martelo, y el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, para avanzar en la catalogación y protección por parte de la administración autonómica de estos trece casos, localizados en las cuatro provincias. Se trata del mercado de San Agustín, en A Coruña, de Tenreiro y Rey Pedreira; el poblado minero de Fontao, de Cort y Bas; la fábrica Cross, de Proquiber; el edificio Plastibar y la iglesia Nosa Señora das Neves, de Bar Bóo, en Vigo; el embalse de Belesar, de Yordi Carricarte y Castañón de Mena; la lonja del Gran Sol, en A Coruña, de García de Dios y Calderón Gaztelu; la iglesia de Cruz do Incio, de Fernández del Amo; la universidad laboral, de Laorga y López Zanón; el centro social la unidad vecinal número 3 del coruñés Barrio de las Flores, de Corrales; el colegio Saladino Cortizo, en Vigo, de Desiderio Pernas; el convento de las Carmelitas Descalzas de Ourense, de Javier Suances; y el colegio de los Milagros, en Baños de Molgas, de Luis Laorga.
Todos ellos son buenos ejemplos de las características del movimiento moderno, como el uso del hormigón armado o el vidrio y determinadas composiciones estéticas. Para los promotores de la iniciativa, estas tres construcciones son un primer paso. «O verdadeiro logo alcanzarase cando o recoñecemento chegue á totalidade dos bos edificios ligados á nosa modernidade», declaró ayer García Braña, quien incidió en la necesidad de valorar más esta arquitectura para evitar «riscos serios na súa conservación». Por su parte, el conselleiro explicó que se tomarán por consenso con «todas as institucións as medidas necesarias para asegurar un nivel de protección adecuado para cada un destes 13 edificios».