El regalo de la familia de Manuel García Prado, un vilanovés emigrado, cuelga ya en el salón de plenos
17 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Al alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, se le veía ayer como un niño en la mañana de Reyes. El regalo no fue para él ni se trata de un juguete, pero es evidente que, como aficionado a los relojes que es, le hizo mucha ilusión.
El Concello de Vilanova acaba de recibir una donación de la familia de Manuel García Prado, un vecino del municipio que, aunque abandonó su tierra muy joven en 1932 destino a Madrid, siempre tuvo a Vilanova en su corazón, según explicaba ayer su hijo Eduardo. Diecinueve años después de sus muerte, uno los 30 relojes de pared de su colección -de bolsillo llegó a acumular unos 800- cuelga en el salón de plenos por expreso deseo de la familia. En esta joya centenaria grabó un día su nombre y el de su Vilanova natal y ahora forma parte del patrimonio local.