Las comisiones de fiestas escapan de la SGAE

Algunas se niegan a pagar porque creen que cobran arbitrariamente y sin justificación alguna


vilagarcía / la voz

Meterse en el fregado de organizar unas fiestas es un trabajo mayúsculo. Hay que dedicarle tiempo, hacer sacrificios, ponerle ganas... Sin embargo, quienes conforman esos grupos lo cuentan todo sin quejarse. Dicen que es un orgullo trabajar para que en la más diminuta aldea no falte una verbena. Aceptan tener que pasar por el aro de una engorrosa burocracia, comulgan con pedir puerta a puerta e incluso volver tres y cuatro veces a la misma casa si así lo piden los vecinos para que no se les haga tan cuesta arriba aportar dinero para la fiesta. Pero hay algo con lo que se cabrean sobremanera. Es mentarlo y que los ánimos se enciendan al momento, tanto si se pregunta a comisiones de fiestas de Arousa como de la comarca de Pontevedra. Se trata del pago a la SGAE, del que algunos intentan escapar. Y no lo hacen por rebeldía. De hecho, indican que si se pagan por tropecientos conceptos -desde seguros a misas y muchas otras cosas- no habría motivo para quedar en deuda con la SGAE. ¿Por qué no pagan, entonces? Por los métodos que utiliza la sociedad de autores y la arbitrariedad que, según ellos, manda en sus recibos.

Se consulta con varias comisiones de fiestas distintas. De ellas, algunas no quieren ni dar nombres ni siquiera decir de qué concello son por los problemas con la SGAE. No pagaron a la sociedad de autores en años anteriores. Les llegaron cartas de advertencia, con amenazas de ir al juzgado, pero no aceptaron entregar el importe que les pedían. El problema, dicen, es que la SGAE reclama una cantidad distinta a cada comisión, supuestamente, en función de lo que se recauda en los festejos, pero insisten en que «nada está justificado». Hay dos comisiones a las que no les importa hablar con nombres y apellidos. Señalan que no tienen nada que esconder y que lo que les ocurre con la sociedad no es de recibo. Una paga. La otra no.

«Que nos obrigue un xulgado»

Empieza hablando David Cal, presidente de la asociación San Cristóbal y Santa Ana, en A Lama. Su grupo organiza varios festejos al año. Y ya tuvo problemas con la SGAE. Cuando cuenta cómo se desarrollaron los hechos su cabreo parece justificado. Indica Cal que un día, en un negocio del pueblo, se recibió una llamada preguntando por una persona de la comisión. Contactaron con este hombre y le pidieron un determinado importe «

pero sen base ningunha, sen xustificación»

. El colectivo se reunió, lo estudió y, antes de pagar, decidió investigar bien cómo estaban las cosas. Comentaron el caso con distintas comisiones y se dieron cuenta de que por festejos similares al suyo la SGAE pretendía cobrar cantidades totalmente distintas.

«Cando ves que non hai ningunha base nin ningunha regra, que se cobra a cada un unha cousa distinta e que non se xustifica nada diso... ¿Pero como lle imos entregar os cartos dos veciños así como así a unha persoa que chama a un negocio para saber de nós?».

Otro de los motivos que les llevaron a dejar de pagar es el hecho de que se enteraron de que la SGAE, si no le dan el importe que pide, negocia con las comisiones otra cantidad. «N

ós non imos entrar nese xogo. Organizamos as festas para o noso pobo, non para andar con esas historias».

Eso sí, David Cal insiste una y otra vez en que, si hay que pagar, se paga. «A cuestión non é esquivar gastos. O tema é saber por que pagamos». Dice que la SGAE los amenazó con ir al juzgado, y que si un juez les obliga aportarán la cantidad que sea. Pero, de momento, ni agua.

La otra cara de la moneda la representa la presidenta de las fiestas de San Roque do Monte, en Vilanova. El grupo con el que organiza los festejos, constituido en una asociación, cogió las riendas de la comisión hace casi dos años. Y sí aportaron lo que les pidió la SGAE, que fueron 1.200 euros. Pero eso no significa que esté conforme: «Paréceme algo moi excesivo. Xa temos moitísimos gastos, algúns deles imprescindibles para facer as cousas ben, como poden ser os de todos os seguros. Pero isto é demasiado. O que pasa é que non queremos ter problemas, e como non pagar pode implicalos pois fixémolo», dice.

Hay incluso comisiones que están en una tercera situación con la SGAE. La sociedad no contactó con ellos para intentar cobrarles nada. «Aquí non chamaron, así que nin se che ocorra dicir de onde somos porque nos veñen enriba ao momento. E non creo que teñamos que pagar, xa o fan as orquestras», indica el presidente de una organización de festejos. La pregunta del millón es si legalmente hay base o no para cobrar a las comisiones de fiestas los derechos de autor. Hay quien defiende que la ley le da la razón a la SGAE sí o sí, y quien dice que consultó con abogados y no lo tienen claro.

La sociedad suele enviarles cartas o llamarles advirtiendo de que acudirá al juzgado

Dicen que a veces se piden importes diferentes por festejos que casi cuestan lo mismo

Los que sí pagan a la SGAE tampoco comulgan con la tasa, insisten en que es algo excesivo

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