La óptica que resiste a las grandes cadenas

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Fiel a los modos y formas de toda la vida, María Luz Toval cultiva desde Los Ángeles 2 el trato personal y familiar de un negocio en el que empezó como empleada y desde el que critica ciertas prácticas de los gigantes del sector

06 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ser un negocio pequeño en uno de esos tantos y cada vez más numerosos sectores donde la mayor parte de la tarta se la reparten unos pocos gigantes comienza a convertir a gente como María Luz Toval Fernández (Ferrol, 23 de abril de 1963) en una suerte de outsider del capitalismo. Propietaria desde 1997 de Los Ángeles 2, situada en el entorno de la plaza de abastos de Vilagarcía y ante el espacio donde cada martes y sábado se celebra el mercadillo de la capital arousana, Luz es testigo de excepción de cómo ha ido evolucionando un segmento del cuidado de la salud, y de la forma tan diferente a cómo lo ha hecho su primo-hermano, el de los despachos de farmacia. 

Hacia este último había enfocado su formación María Luz Toval. Pero la dificultad de encontrar un hueco en el mercado laboral tras licenciarse en Farmacia la llevó a sacar la titulación de Óptica y Acústica Audiométrica. «Justo salió una vacante en Vilagarcía nada más terminar. Acabé en junio y en julio ya estaba trabajando en la óptica Los Ángeles», cuenta. Era el año 1989 cuando la ferrolana se afincó en la localidad arousana aplicando su aprendizaje académico. Primero en la tienda de la calle Alcalde Rey Daviña, hoy de O Río. Desde 1993, con la apertura de un segundo local, cuenta, ya como socia del hijo del fundador del negocio, cuyo año de apertura desconoce, pero al que una clienta octogenaria recuerda acudir ya de joven. Cuatro años después, en 1997, con la jubilación de su antiguo jefe y después socio, Luz continuó adelante ella sola, al frente únicamente de Los Ángeles 2.

En estos ya cerca de 40 años de profesión, Toval destaca por encima de todo que «ha aumentado muchísimo el número de ópticas». Cuando ella desembarcó en Vilagarcía, en la localidad «óptica, óptica, había la nuestra y poco más; sí había joyerías y farmacias que contaban también con servicio de óptica». Hasta que, con el cambio de siglo, «comenzaron a instalarse cadenas», reconocibles por prácticamente todo el mundo por su fuerte inversión en publicidad. Una penetración con tiendas propias, pero también captando pequeños negocios mediante el sistema de franquicia. «Nos llegaron ofertas para entrar en cadenas o en sistemas de compras grandes. Yo nunca quise meterme ahí. Prefiero no estar atada a condiciones fijas, tener libertad para tomar mis decisiones», declara Luz. Una libertad que exige su peaje.

Fuera del paraguas de los gigantes del sector, Los Ángeles 2 padece los efectos secundarios de las decisiones que, desde contados y grandes despachos, marcan los márgenes de todo un sector. «Hay gente que entra preguntando: —¿Graduáis la vista? —Sí. —¿Y cobráis? —Sí. —¿Y por qué cobráis si en ningún lugar te cobran por hacerlo? Las grandes cadenas vendieron a la gente la idea de que todo es gratis. Hoy en día se venden gafas premontadas en cualquier lugar, desde un mercadillo a una ferretería, por internet. Me parece mal. Antes de elegir y comprar unas gafas hay que hacer unas mediciones. El que te las vende en un negocio que no es una óptica o por internet te dice que vayas a una óptica a que te gradúen la vista, que es gratis. No se ve lógico que nosotros cobremos por nuestro trabajo», denuncia Luz.

En su caso, al tamaño Los Ángeles 2 suma la dificultad que en estos tiempos supone mantenerse al margen de las redes sociales y el mercado digital. «No tengo página web ni redes sociales; no las tengo ni a nivel personal», señala su propietaria. Una mujer analógica, que hace bandera de ello. Hasta el punto de etiquetar los precios y montar la cartelería de su puño, letra y creatividad. 

Y además, escaparatista

«Me gustan las manualidades. Me gusta hacer cosas diferentes e imaginativas», cuenta Luz Toval, con un largo historial de trabajos que animan a pasearse ante el escaparate de su óptica de cuando en cuando para alegrar la vista. «Hace años había montado una clase de un colegio, con sus pupitres y libretas minúsculas y un patio con columpios. El año pasado, o el anterior, hice un escaparate de primavera con panales con cartulina y abejas de ganchillo. Alguna vez puse algún cuadro mío y me encontré con gente que entraba preguntando por el cuadro y no por las gafas», recuerda con un poso de orgullo por el reconocimiento detrás de ello.

La vertiente artística, tan alejada de su oficio, añade un plus a la gran baza que la propietaria de Los Ángeles 2 esgrime a la hora de competir con las grandes cadenas ópticas y su ventaja en precios frente a los pequeños del sector. «Tengo clientes antiguos y fieles. También algunos que, tentados por las ofertas de las cadenas o de internet, se fueron, y acabaron volviendo». ¿Por qué razón? «La confianza que les puedo dar, y el trato cercano», sostiene Luz. 

Consejos para cuidar la vista 

Barbaridades tras el aumento de la miopía. Sí. Es cierto que vivimos en una sociedad cada vez más miope. Lo confirma Luz Toval, refiriéndose en su caso puramente al sentido de la vista. Una tendencia, dice, que «se empezó a notar de 20 años para aquí», coincidiendo con la aparición y extensión de los teléfonos inteligentes. La proliferación del uso indiscriminado de las pantallas genera, lamenta, verdaderas aberraciones: «Ves bebés que van en el carrito con padres dejándoles el móvil; es una barbaridad» que pagarán sus ojos, más allá de sus efectos cognitivos. La dueña de Los Ángeles 2 recomienda proteger la vista, con sencillos consejos: revisión anual los niños y cada dos años los adultos, lágrimas artificiales en caso de sequedad ocular; y descansar la vista al menos 5 minutos por cada hora que se la fuerce a fijar los ojos.