Vilagarcía pide colaboración para acabar con la plaga de vallados por desprendimientos en fachadas y tejados

Serxio González Souto
s. gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Solo en enero el Concello ha cursado siete expedientes por este motivo, más que en el conjunto del año pasado

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La imagen de un tramo de calle vallado bajo una edificación dañada no es infrecuente. Ni en Vilagarcía ni en ninguna otra ciudad. Sin embargo, su persistencia en la capital arousana durante las últimas semanas lleva camino de batir algún récord. El Concello de Vilagarcía explicó ayer que, solo en el mes de enero, espoleados probablemente por la secuencia de temporales de este invierno, los servicios municipales han abierto siete expedientes por desprendimientos de fachadas y tejados, y caídas de elementos sobre la vía pública. Más que en todo el 2025, en el que se registraron seis. Ante esta situación, Ravella hace un llamamiento a los propietarios de los inmuebles que padecen este tipo de problemas para que agilicen al máximo su reparación, de forma que los vallados de protección en aceras y calles, convertidos en una verdadera plaga, puedan ser retirados cuanto antes.

Obviamente, la delimitación de zonas de seguridad ante el riesgo de desprendimientos resulta imprescindible para evitar males mayores. El Concello asegura que agiliza al máximo la tramitación de los expedientes, pero estos pueden prolongarse durante meses hasta que los propietarios de los edificios certifiquen que el peligro ha pasado y el origen del problema está restañado. La primera notificación que reciben es la del servicio de Emerxencias, que les informa de la incidencia y de la colocación de las vallas, además de la normativa y de las tasas que se aplican, porque la ocupación de vía pública con los elementos de protección cuesta dinero, y su pago compete a las comunidades o titulares particulares del inmueble, según el caso.

La siguiente notificación parte del área municipal de Urbanismo, pero en realidad los afectados pueden encargar, sin recibirla, un informe técnico (a un arquitecto o a una ingeniería) sobre el estado del edificio. Conviene hacerlo, porque Urbanismo les dará un plazo de un mes para presentar ese documento, una vez que hayan recibido la comunicación. Si sus conclusiones son positivas y un profesional cualificado determina que el riesgo ha desaparecido, el expediente es cerrado, las vallas, retiradas, y solo resta que los propietarios liquiden las tasas correspondientes.

El problema se complica si el resultado del informe es desfavorable, ya que las comunidades tienen que ejecutar las obras necesarias, que incluso pueden comportar un proyecto y una licencia municipal. Pero su final es el mismo: una vez realizados los trabajos, un profesional debe certificar que el peligro ya no existe. En un caso u otro, la agilidad siempre reduce los gastos.