Daniel Galiñanes y Miriam Viéitez: «El yoga es una forma diferente de ir hacia la fuerza»

La Voz VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MARTINA MISER

Usuarios de Lar recibieron una lección práctica para aprender a apreciar los efectos positivos que los movimientos suaves tienen sobre la salud

18 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ay, la vida moderna. Vivimos a caballo entre el estrés y ese sedentarismo que nos atrapa desde la pantalla del móvil. Vivimos, según explica Daniel Galiñanes, «rígidos, atrapados en las tensiones de la vida diaria», demasiado pendientes de un sinfín de estímulos y demasiado desconectados de nuestro cuerpo. Galiñanes y su pareja, Miriam Viéitez, son profesores de yoga y su objetivo es ayudar a la gente a explorar los poderes curativos del movimiento. Ayer, ofrecieron una de sus clases a un grupo de usuarios de la Fundación Lar Pro Saúde Mental. Fue en el local social de O Piñeiriño. Allí comenzó a las once y media de la mañana una sesión con la que se pretendía trabajar movimientos básicos y suaves que ayudan a mejorar problemas de movilidad asociados a determinados tipos de medicamentos.

«Yo no sé hacer nada de yoga», decía una de las alumnas mientras estiraba su esterilla, un poco agitada por la situación. «No hace falta saber nada», la tranquilizaron los profesores. Y es que si algo tiene el yoga es que todos los ejercicios se pueden adaptar a los distintos grados de experiencia, de conocimiento y de agilidad. Lo importante para practicar esta disciplina, como para casi todo en la vida, es decidirse a hacerlo y darle tiempo a la suavidad para demostrar lo efectiva que puede llegar a ser.

«A través de las redes sociales nos llega una imagen del yoga muy occidentalizada. Pero nosotros no buscamos una gran exigencia física en las posturas, buscamos un contacto más suave con el cuerpo», explica Daniel. «Hay posturas que la mayoría de la gente no puede hacer y tampoco lo necesita. Aquí lo que necesitamos es contactar con el cuerpo». Y el cuerpo lo que demanda es «unos músculos flexibles que nos permitan hacer movimientos amplios, armoniosos... Que nos permitan ponernos de cuclillas, que es una posición totalmente natural que no todo el mundo puede adoptar», dice el profesor.

¿Y la fuerza, que tan de moda está? La fuerza llegará sola, o será nuestro cuerpo el que llegue a ella. «El yoga es una forma diferente de ir hacia la fuerza», una forma menos brusca, menos evidente. «Pero para movilizar un cuerpo con suavidad hace falta fuerza, claro».

En la clase que se impartió ayer en O Piñeiriño, la mayor parte del alumnado se estiraba sobre una esterilla de yoga por primera vez. «Vivimos en un mundo en el que queremos que venga otro a solucionarme el problema, la afección o el dolor que tenga en el cuerpo. Nosotros lo que queremos transmitir es que se pueden explorar otros caminos que, a través de la suavidad, nos permitan distinguir ejercicios que nos sienten bien de los que no».