Arousa descubre el portugués

La Voz VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Los dos institutos de Vilagarcía que ofrecen la posibilidad de cursar esa lengua como primer o segundo idioma han visto crecer la demanda entre el alumando; el portugués abre las puertas a estudiar en el país vecino y aumenta las opciones laborales

11 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En Extremadura, estudiar portugués en el instituto es tan normal como aprender inglés o francés. La proximidad territorial, junto a las alternativas de formación y de trabajo al otro lado de la frontera, hacen que el idioma del país vecino se considere como una herramienta útil para el desarrollo personal. En Galicia, sin embarco, el sistema se ha resistido históricamente a ofertar un idioma que hablan 265 millones de personas en el mundo. Esa presencia deficitaria del portugués en las estructuras educativas de nuestro país parece estar corrigiéndose, aunque sea muy poco a poco. Según datos facilitados por la Xunta, en Vilagarcía se puede estudiar portugués en los institutos Castro Alobre y Cotarelo Valledor o, siguiendo otra vía, en la escuela oficial de idiomas. Y en esos tres centros confirman que el interés por aprender portugués está ahí, latente, y que «en canto das a posibilidade, queda claro que a xente ten interese».

En el instituto Cotarelo Valledor dos profesores, Xurxo Fernández y David Cobas, son los responsables de impartir portugués a un número creciente de grupos de estudiantes. Esta lengua se oferta al alumnado de la ESO y de Bachillerato como segundo idioma y este año se ha comenzado a impartir también como primera lengua a bachilleres. Y la intención es que la ola lusófona siga creciendo, haciendo extensiva la invitación de aprender portugués a quienes se matriculan en los ciclos de Formación Profesional que se imparten en el instituto de Vilaxoán.

La enseñanza del portugués despegó en el curso 2023-2024, cuando se formaron grupos en diversos niveles. Este año hay ya alrededor de 80 rapaces matriculados en los distintos cursos de la ESO y una veintena en Bachillerato. ¿Qué los ha llevado a apostar por este idioma? Son muchas razones las que ponen sobre la mesa los bachilleres del instituto. Por un lado, es un idioma relativamente sencillo de aprender. Por el otro, parece haber caído la venda y cada vez hay más familias que reconocen las posibilidades que brinda este idioma: desde cursar estudios superiores en Portugal hasta explorar vías de empleo y negocio.

«A reacción das familias está a ser moi positiva, e tamén a do alumnado», explican los dos docentes de portugués, que consideran probado que hay interés por aprender este idioma y que aspiran a que su enseñanza se consolide en Vilaxoán con la llegada, el próximo curso, de un profesor especialista. Marisa Moreda, que imparte portugués en el Castro Alobre, también confía en que este idioma siga creciendo en su centro, donde también se comenzó a impartir el año pasado, como segunda lengua para Bachillerato. Durante mucho tiempo, desde el departamento de gallego se trabajó en tender puentes con la lengua que se habla al otro lado de la raia y esos esfuerzos han dado su fruto: de un año para otro se dobló la matrícula.

Donde también notan un incremento del número de estudiantes de portugués es en la Escuela Oficial de Idiomas de la capital arousana, donde este año hay dos grupos de iniciación (integrando A1-A2) y un grupo por cada nivel superior, incluyendo un curso monográfico.

MONICA IRAGO

Del torneo de fútbol al aeropuerto: lugares en los que descubrir el valor de un idioma

Han llegado hasta las aulas de portugués por un sinfín de razones. El grupo de estudiantes de primero de Bachillerato del Cotarelo Valledor que este curso han optado por estudiar esta lengua aducen cuestiones prácticas —los idiomas ponderan más en la ABAU para acceder a determinadas carreras—, estrategias futuras —les abre la puerta a estudiar en el país vecino— o razones tan básicas como aligerar la pesada carga de esta etapa formativa con una materia que, dada su proximidad al gallego, se les antoja más asequible que otras lenguas. Al menos, esa es la experiencia que tienen algunos de ellos: varios de los rapaces que se sientan en las clases de portugués comprobaron, durante un torneo de fútbol en el país vecino, que ellos tenían más facilidad para entenderse con sus anfitriones que los jugadores de equipos de otros puntos de España. Con apenas un mes de clase, una de sus compañeras se encontró en el aeropuerto con que fueron unas indicaciones que le dieron en portugués las que la salvaron de perder su vuelo. Y a estas alturas, casi todo el grupo puede decir ya unas cuantas cosas en el idioma que han elegido estudiar, incluso hacer bromas echando mano de algunos de esos «falsos amigos» que pueden dar lugar a equívocos: desde «espantoso», que en portugués significa todo lo contrario al castellano, a «borracha», que es una goma de borrar. Habrá que ver si el conocimiento de esta lengua les sirve para «engatar» (ligar), pero lo que está claro es que ya les está siendo útil para redescubrir una parte de su identidad. «Moitas veces, alucinan porque hai palabras que usaban os seus avós, por exemplo, que eles pensaban que eran cousa de familia, pero que en realidade eran palabras galegas que se foron perdendo», explican los profesores que les dan clase. Juntos forman un equipo fenomenal, un grupo pionero que está abriendo un camino para cruzar el Miño.