Lancha de marisqueo, amarre de yate

Rosa Estévez
r. estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MARTINA MISER

La falta de espacio en el puerto de Carril hace que muchos profesionales usen el puerto deportivo de Vilagarcía

11 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace casi cuatro años, Xesús Bóveda, mariscador de Carril, se plantó en las oficinas de Portos de Pontevedra y allí se quedó, encerrado. «Mirándoo agora, está claro que non serviu de nada», reflexiona este marinero, que protestaba entonces porque el caos del puerto carrilexo lo dejaba sin amarre en el que atracar su lancha. «Seguimos exactamente igual. Temos a lancha por fóra para poder ir traballar», sentencia.

Su caso no es único. El puerto de Carril es el paradigma de unas instalaciones que se han quedado pequeñas y en las que, además, están instaladas numerosas embarcaciones que no deberían estar allí. ¿Consecuencia? Que embarcaciones de parquistas y rañeiros se ven desprovistas de una plaza en la que amarrar. Portos dice que los huecos no están asignados a nadie, así que quien llega primero debería coger sitio. «Pero iso non é certo. Que veñan os de Portos e intenten meter a súa embarcación nun amarre; xa verás como resulta que aparece alguén que leva atracando aí toda a vida e lla manda quitar. E se non o fai, ao mellor ao día seguinte non a atopa».

El problema de saturación no es pequeño: el puerto tiene capacidad para alrededor de medio centenar de barcos, cuando la flota a la que se da servicio es de unos doscientos. Y creciendo, según cuentan desde el sector, que esta semana ha estallado y ha cubierto de pintadas la lonja. De aquellas protestas escritas no quedó ni rastro -se limpiaron en apenas unas horas-, pero el enfado sigue en un puerto en el que muchos profesionales del mar sufren una suerte de copago portuario. Es el caso de los parquistas los que optan por atracar sus lanchas en el puerto deportivo de Vilagarcía, donde pagan una tasa mensual que oscila entre los 79 euros en temporada baja, y los cien de la alta. «Son cartos que a xente está desembolsando sen ter porqué, porque non se lle está dando o servizo debido no seu porto», dice Xesús Bóveda.