La cara más tierna de la Srta López

Ser madre dio a María el empujón preciso cerrar su tienda, abrir un estudio y crear la marca Cotton Mouse


vilagarcía / la voz

Hay que estar un poco loca para abandonar un negocio que funciona, para cerrar una tienda-joya que había sido capaz de conquistar clientes de toda la península. Hay que estar un poco loca, y para qué lo vamos a negar, María López lo está. «Sí, sí, me lo dice todo el mundo...», dice ella con esa sonrisa que la acompaña siempre, de los labios a los ojos. Y nos cuenta por qué decidió, hace unos meses, bajar el telón de Mimode, una pequeña tienda de moda construida a su imagen y semejanza, para concentrarse en el mundo del diseño. «Es lo mío», dice, ya crecidita, la niña que se pasaba horas y horas dibujando y cosiendo la ropa de las muñecas mejor vestidas del barrio.

María tenía un don, y trabajó duro para desarrollarlo. Invirtió en su talento: años de formación, años de trabajo. Podría haber encontrado un rincón para quedarse en alguna de las empresas por las que pasó. Pero María, además de estar un poco loca, es una aventurera. Y le gustan los retos y las metas. Así que en 2011, cuando la crisis arreciaba y muchos parecían haber perdido la esperanza, ella abrió en Vilagarcía una tienda singular. Pequeña, coqueta, mona. De las perchas colgaban prendas con carácter propio, de marcas difíciles de encontrar. Y entre ellas colocaba María algunos de sus propios diseños. Los vestidos de Srta López.

Y ya marchaba la tienda viento en popa, convertida en un refugio para un tipo de clientes muy especial, que busca lo diferente y lo original, lo único incluso, cuando María decidió embarcarse en la gran aventura de su vida, la de ser madre. Nunca se imaginó nuestra protagonista que un bebé tuviese tanto poder, que fuese capaz de ponerlo todo patas arriba solo con su respiración suave y plácida. Pero eso pasa. María se dio cuenta cuando, durante la baja por maternidad, descubrió que había días que no llamaba a la persona que se había quedado al frente de la tienda para ver cómo había ido todo. Su tienda bonita había dejado de ser la niña de sus ojos.

«Pensé mucho, le empecé a dar muchas vueltas... Me di cuenta, por un lado, que me iba a ser muy difícil seguir atendiendo la tienda como lo había hecho hasta entonces», relata María. También descubrió, con cierta sorpresa, que «Mimode ya estaba muy consolidada como negocio, era como si ya hubiese cruzado la meta... Y yo necesito tener una meta».

Las señales

Esos pensamientos no aparecieron de repente en la cabeza de María. Fueron fermentando, elaborándose, construyéndose a base de percibir señales. «Necesitaba un aliciente nuevo. Además, en casa ya no dependíamos solo de la tienda para tener ingresos... Y además un taller con el que había contactado hace años para que me cosiesen mis diseños, y que entonces me había dicho que no, me llamó para decirme que estaban dispuestos a trabajar conmigo».

Las señales fueron lo suficientemente claras como para que María se decidiese a verbalizar sus ideas. Y su pareja y su familia -que también están un poco locos- no dudaron en darle el empujón final. Fue así como María se puso a trabajar en su nuevo proyecto. Su nueva marca se llama Cotton Mouse y saca la cara más dulce de Srta López, que también sigue existiendo, aunque solo para piezas exclusivas que coserán a la medida de quien las va a lucir.

Cotton Mouse es una marca que habla mucho de quien la diseña. «Me siguen gustando las flores, los lazos, las estrellas... Así que sigue habiendo muchas flores, lazos y estrellas», nos cuenta. Basta echar un vistazo a las piezas de ropa que cuelgan de las perchas. Hay vestidos, camisas, incluso sudaderas que no pueden negar ser hijas del talento de María López. Los tejidos son de calidad, y los precios ajustados a lo que tenemos entre manos. «Hacer cosas diferentes a un precio asequible es complicado. Pero confío en que la gente le de el valor que tiene», cuenta María.

La cosa apunta bien. Con el negocio apenas empezando a rodar, ya se han agotado algunos modelos de una de las camisas del ratón de algodón, y algunas tiendas de varios rincones de Galicia han mostrado ya su interés por vender los diseños que María López sueña y crea en Vilagarcía. En un pequeño estudio vestido de radiante optimismo.

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