Hincando el codo para mejorar la nota de España

Las Filipenses de Vilagarcía es uno de los centros elegidos para elaborar el ránking mundial de Educación

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vilagarcía / La voz

El 2018 es año del informe PISA. Y los alumnos del colegio Filipense Sagrada Familia de Vilagarcía han sido unos de los primeros en realizar los exámenes de una prueba que se tiene en cuenta en todo el mundo: el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos es un referente para los gobiernos, centros educativos y familias. Una forma de establecer comparaciones en la evolución educativa del propio país y también con los vecinos. Los expertos indican que sus resultados reflejan los aciertos y los fallos de los sistemas con el objetivo de servir de guía para el futuro. Se elabora cada tres años, desde el 2000, centrándose en tres competencias: este año comprensión lectora fue la principal, tratándose también cuestiones de ciencia y matemáticas.

¿Qué impresión tienen en el colegio Filipenses?. Ocho de los alumnos que realizaron la prueba indican que fue fácil. «Bastante más que los exámenes que hacemos para clase», afirman. Y es que hablan de un tipo de prueba mucho más intuitiva: precisamente se mide la capacidad para poder entender y resolver problemas reales. Por ello, siempre se realiza en la franja de edad que equivale al último año de la educación Secundaria: en esta ocasión fueron convocados los estudiantes nacidos en el 2002. Tal y como indican desde el centro esto equivale a cuarto de la ESO, pero lo importante no es el curso sino la edad para conseguir unos datos en los que se incluya también a los alumnos repetidores.

«Pensaba que iba a ser más difícil», indican dos de las jóvenes que realizaron la prueba, Noa Outón y Almudena Mesejo. Aunque sabían que su centro escolar era uno de los elegidos, no les concretaron día hasta unos minutos antes de hacerla: fue el pasado lunes. Y le dedicaron toda la mañana.

Anonimato

Los ocho alumnos vuelven a coincidir al señalar que una de las cuestiones que no les gustó de la prueba es que se realice de forma anónima. ¿El Motivo? La posibilidad de que algunos alumnos no se la tomen en serio. Entienden que, de haber tenido que firmarla, todos la harían lo mejor posible. ¿Supone esta prueba una presión añadida? Mientras Sara Montero señala que sí, por el hecho de conseguir una buena media para España, algunos de sus compañeros discrepan al señalar que es el anonimato lo que hace que esta prueba sea más distendida: no cuenta, además, para la expediente. «Lo que sí, es una pena no saber como nos salió para saber como está nuestro nivel». Pero, se quedan con la experiencia. Una forma repasar y de aplicar lo aprendido.

Zedlandia

A las tres temáticas habituales, los alumnos tuvieron que responder también a unas preguntas de comprensión global y un cuestionario sobre el contexto familiar y escolar. Con el fin de que las pruebas sean internacionales, siempre se habla de un país y una única moneda inventados: Zedlandia, donde se utiliza el zet. Conociendo su valor pudieron realizar todos los problemas financieros planteados. En cuanto a la incorporación de competencia global, esta permite evaluar la capacidad de analizar asuntos globales e interculturales y valorar distintas perspectivas para emprender acciones por el bien común y el desarrollo sostenible gracias a pequeños textos.

La prueba se continuará haciendo en distintos centros. Mientras, Antón Durán, Óscar Victorero, Carla Ferreirós, Mariña Guillán y Fernando Paredes esperan con curiosidad a que el informe salga publicado: será en 2019 cuando los resultados se hagan públicos. Si este año se analiza principalmente la competencia lectora en el entorno digital, en el 2015 se puso el foco en ciencia: España obtuvo 493 puntos en esta rama, siendo la puntación más alta la de Singapur (556) y la más baja República Dominicana (332).

Si en Ciencias, España igualó la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico? (OCDE), en Lectura la superó y en matemáticas se quedó cuatro puntos por debajo. Comparada consigo misma, a nivel nacional los datos permanecen prácticamente invariables desde hace quince años: algo que a los alumnos de las Filipenses les gustaría cambiar. Aunque señalan que «la aportación individual que puede hacer cada uno es pequeña», esperan que los resultados sean mejores. Es motivador que les preocupe hacerlo lo mejor posible: no por el informe, sino por el hecho de poner esfuerzo en aquello que tienen por delante. Pasada la prueba ponen el foco en sus exámenes: Bachillerato está a la vuelta de la esquina.

El área principal a analizar este año es competencia lectora en el entorno digital

Los estudiantes señalan que la prueba es muy intuitiva y les resultó fácil

Lamentan que los exámenes no lleven nombre para evitar que haya quien no se lo tome en serio

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