El emprendedor que se convirtió en un ejemplo de tesón y trabajo
VILAGARCÍA DE AROUSA
Fundó varias empresas y participó en el nacimiento de las gaseosas A Nosa
03 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Ramón Montenegro Faro no era un hombre común. Fue un joven trabajador, que nada más volver de la mili, cuando contaba veinte años escasos, fundó Gaseosas Faro, toda una novedad para la época. Años más tarde, sumando sus esfuerzos a los de otras empresas como la suya, alumbró Carbónica Arousana, una firma que se hizo famosa por poner en la mesa de todos los hogares de Arousa, Barbanza e incluso Santiago, las botellas de «A Nosa». Aquella gaseosa, que durante años fue compañera inseparable del tinto de Barrantes, forma parte de los recuerdos de generaciones enteras de arousanos.
Pero Ramón Montenegro tenía una capacidad de trabajo de tal magnitud, que no se quedó ahí. Podía haberlo hecho, pero abrió nuevos horizontes. Así que su nombre está ligado a una empresa de gestión patrimonial y a Transportes Faro, con la que entabló alianzas y negocios con Lantero o la flota de los Arosas, que descargaban bacalao en los muelles de Vilagarcía.
La de este hombre fue una vida de trabajo sin horarios. Así recuerdan quienes lo conocieron a este empresario, que ayer por la tarde fue enterrado en Carril. Murió con 87 años de edad. «Le faltó mi madre», decía su hijo, con la voz velada por todas las emociones que contenía en su pecho. La mujer de Montenegro Faro fue su apoyo durante toda una vida de esfuerzo. Ella falleció en el mes de junio y su esposo no logró superar esa pérdida. «Su luz se apagó», decía ayer su hijo. Él abraza con cariño el legado de su padre. Ese amor incondicional al trabajo. Esa paciencia infinita, con la que desmontaba y volvía a montar los motores de sus coches y motos, otra de sus grandes pasiones. Ahora, Montenegro Faro descansa en paz.