El Vilagarcía C.B. materializará su histórico ascenso a la Superdivisión

Alcanzar la tercera mejor Liga de Europa corona un relato que clava sus raíces medio siglo atrás. Cubrir los 50.000 euros del presupuesto mínimo requerido será el primer reto del equipo arousano para codearse entre los doce mejores de España


vilagarcía / la voz

«La gente que llevamos toda la vida en esto sabemos lo terriblemente difícil que es llegar a la máxima categoría. ¡Es la leche! ¡Es una satisfacción de la leche!». El entrenador del Vilagarcía Cocinas Bulthaup todavía saboreaba ayer el hito histórico que el hasta la temporada pasada primer equipo del Liceo Casino firmaba el pasado sábado en el tenis de mesa arousano. Un ascenso a la Superdivisión, la máxima categoría española y, en opinión de Antonio Castro, la tercera liga del deporte de la pala de mayor nivel en Europa. Un salto de gigante a lo grande. Como campeón de campeones, imponiéndose al primer clasificado del Grupo B de la División de Honor y anfitrión de la fase de ascenso, el CTT Mediterráneo de Valencia, por 4-3 tras más de cuatro horas de enfrentamiento a cara de perro.

La gesta del Vilagarcía Cocinas Bulthaup es el culmen a medio siglo de historia de tenis de mesa de competición arrancado en 1968 en el seno del Liceo Marítimo, retomado por Antonio Castro en 1982 tras un par de años de paréntesis de la sección, y con una progresión ascendente desde el fichaje del exinternacional ucraniano Sergiy Nigeruk hace nueve temporadas. Cinco contadas campañas en la Primera Nacional, la categoría de bronce española, catapultaron al conjunto vilagarciano a la división de plata en su segunda fase de ascenso, merced a la ampliación de sus dos grupos de 10 a 12 equipos, y a la renuncia del T.M. Defense-La Palma. Debutante en la campaña 2011/12, el conjunto del pabellón del Colegio Arealonga solo ha necesitado seis años en la División de Honor para llegar a lo más alto. Media docena de campañas en las que ha disputado fase de ascenso a Superdivisión en tres de ellas, dos como campeón de Liga.

La suma hace tres años del director del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat y seleccionador nacional paralímpico, Ramón Mampel, a Sergiy Nigeruk y el hispanoargentino Andrés Correa sentó las bases para el gran salto, alcanzado en cuanto Mampel tuvo la posibilidad de competir con relativa frecuencia.

Llegados aquí, Antonio Castro confirmaba ayer que el Vilagarcía materializará el ascenso. Una decisión que le obliga a buscar cómo elevar su presupuesto de unos 32.000 a 50.000 euros. «Malo será que entre las instituciones y la empresa de Vilagarcía no encontremos financiación», declara el optimista estratega del mayor golpe del tenis de mesa arousano.

Repetir el tridente campeón, reforzado con uno o dos fichajes

«Cualquier equipo de fútbol de Tercera División tiene más presupuesto que el mínimo que necesitamos para salir. Nosotros vamos muy justos», decía ayer Antonio Castro. El entrenador y junto a José Luis Recuna alma mater del Vilagarcía desvelaba el secreto de su éxito: «Aquí el arte está en saber buscar a las personas adecuadas en los momentos adecuados. Hay que echarle un poco de imaginación; si no, no puedes».

La imaginación de Castro lo llevó a proyectar un buen día ante Sergiy Nigeruk la figura del exinternacional ucraniano en las fila arousanas. «Un día, en su última temporada en Superdivisión -militó en el Burgos y Arteal- le dije ‘Tú vas a jugar en Vilagarcía’». Y nueve años lleva ya haciéndolo. Formando un tridente campeón con Correa, otro veterano del equipo con casi tanta antigüedad en él como Nigeruk, y un amigo de la casa como Mampel. Y con el joven de 13 años Pedro Castro, hijo de Antonio y canterano del club, ocupando los huecos generados por los compromisos de Mampel con la selección.

Pensando ya en la permanencia

El ánimo es el de «intentar mantener la categoría» al menos otro año, adelanta sin complejos el técnico del Vilagarcía. Contando de nuevo con su tridente campeón, al que habrá que sumar «uno o dos jugadores más» para encarar «una Liga absolutamente profesional».

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Codeándose entre los doce mejores equipos de España

Al Vilagarcía Cocinas Bulthaup se le sumaba el domingo su víctima el sábado, el CTT Mediterráneo Valencia, en el ascensor hacia la Superdivisión. Allí les aguardan el último campeón, el UCAM Cartagena, y por orden de segundo a décimo, el Cajasur Priego -Priego de Córdoba-, DKV Borges Vall -Les Borges Blanques-, Arteal Santiago, Irún Leka Enea, San Sebastián de los Reyes, Fundación Cajasol-Hispalis -Sevilla-, Colina Clinic Burgos, A.D. Vincios BMC -Gondomar- y C.E.R. L’Escala.

Antonio Castro subraya la calidad y el nivel de una competición en la que «algún jugador llega a cobrar 150.000 euros al año», la tercera parte del dinero que el Vilagarcía necesita como presupuesto base con el que poder salir a competir en una élite que acentúa su sonoridad gallega.

El club pedirá a la Fundación jugar en el Castelao

Con su ascenso a la Superdivisión el Vilagarcía confía en poner fin a sus largos años de inquilino en el pabellón del Colegio Arealonga. Al menos, en cuanto a sus partidos oficiales se refiere. «Queremos jugar en un pabellón del centro, para visualizar nuestro deporte. Y también porque la normativa nos va a exigir un local con una determinada intensidad lumínica, de temperatura... Y el pabellón de la Castelao es el que mejor se adapta», explica Castro.

Se trata de disponer de un marco digno para la puesta en escena de una competición cuya exigencia y calidad dibuja gráficamente el entrenador vilagarciano: «Para conseguir el nivel necesario para jugar en la Superdivisión un jugador con aptitudes tiene que entrenarse de 6 a 7 horas diarias durante unos 12 ó 13 años. ¡Imagínate en el fútbol lo que sería eso!»

 

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