Apasionados de los idiomas, estos dos amigos arousanos forman parte del cuerpo de voluntarios de la EOI que sacrifican parte de su tiempo para que la biblioteca de la escuela permanezca abierta todo el día
31 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La sonrisa permanente, amplia, y vital de Ángeles Torres nos recibe al otro lado del mostrador de la biblioteca de la Escola Oficial de Idiomas de Vilagarcía. Ella es una de los veinte alumnos que se han presentado voluntarios para mantener abierta la biblioteca de este centro durante todo el día. En este turno de guardia, Ángeles, a quien todo el mundo conoce por Piki, tiene compañía. Con ella está Fernando Fernández, otro loco por los idiomas que también ha decidido dedicar parte de su tiempo ha hacer algo por la comunidad educativa de la que forma parte desde hace años. Ambos están encantados con compartir turno: se conocen desde hace muchos años, cuando se lanzaron a por su primer idioma. Ángeles empezó con el francés y ahora está acabando inglés. Fernando, que es un apasionado de esto de las lenguas, suma a esas dos el alemán y el italiano. En unos cuantos años -sólo necesita tiempo- será capaz de hablar todos los idiomas que se imparten en la EOI.
Cuando la dirección de la Escola de Idiomas decidió pedir ayuda a los alumnos para mejorar el servicio de la biblioteca, la respuesta dada por los alumnos a aquel llamamiento resultó sorprendente. «Se presentó mucha gente», explica la vicedirectora, Loli González. De todos ellos, una veintena recibieron la formación necesaria para llevar las riendas de la biblioteca. Ángeles y Fernando formaron parte de ese equipo. «Como somos usuarios, sabíamos que hacía falta gente para que pueda estar abierta más tiempo. Los profesores solos no podían abrirla más que durante unas horas, y echando entre todos una mano, ahora está abierta durante todo el tiempo en el que está funcionando la escuela», explican. Antes de ponerse el traje de bibliotecarios voluntarios, «nos dieron formación y aprendimos a manejar el programa informático», cuenta Ángeles. Luego, llegó la hora de la verdad. Ni ella ni Fernando fallan nunca a su cita con el voluntariado. «Yo me lo pensé mucho antes de comprometerme. Lo miré bien, vi que me interesaba, y ahora me lo tomo como un trabajo. Es mi responsabilidad», relata ella. Y Fernando asiente, dándole la razón. A él, confiesa, le encanta pasar las horas entre libros. «La verdad es que me encanta esto. Me encanta ordenar cosas... Ya ves, soy administrativo y el papeleo y el orden me gusta, sí», cuenta.
Aseguran los dos voluntarios que la experiencia está siendo muy enriquecedora. Y no porque vayan a recibir un certificado al rematar el curso, ni porque el voluntariado sume puntos en sus currículos. La experiencia les gusta, primero, porque les hace sentir que ponen su granito de arena para que la escuela funcione mejor. Y, después, porque han descubierto como bibliotecarios muchas cosas que desconocían como usuarios. «La verdad es que, a pesar de que veníamos bastantes veces, no teníamos ni idea de la cantidad de cosas que hay en la biblioteca». Eran conscientes de los libros de lectura, sí, pero desconocían que «hay revistas con cedés, cómics, música variada, películas...». Una buena cantidad de elementos que facilitan, y mucho, el aprendizaje de cualquier idioma. «Otra cosa que no sabíamos es que para usar la biblioteca no tienes que estar necesariamente apuntado a la Escuela de Idiomas. Un socio de la biblioteca municipal también puede usar esta», relatan. Y eso es algo que creen que «poca gente sabe, y es una pena».
Ángeles y Fernando, que se quedan atendiendo a quienes se han acercado a la biblioteca, son de esos alumnos bien dispuestos a los que les encantaría que en la escuela hubiese aún más actividades para poder participar de ellas. Y eso que la EOI tiene bastantes cosas que ofrecer. Desde grupo de debates, a nuevos programas de voluntariado, como el «¿Ti que sabes facer?», que arrancará en breve. Consistirá en que los alumnos de la escuela salgan de esta y se acerquen a los colegios. Y allí, hablando en los idiomas que estudian, les contarán a los niños de todas las cosas que les interesan de verdad. «Es un proyecto muy bonito», cuenta Loli González. ¿Encontraremos a Ángeles y Fernando en ese camino? ¡Quién sabe!.