Una pieza que perdería sentido si se saca de su contexto orginal

Rosa Estévez
r. estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

09 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Una y otra vez, Augas de Galicia convierte el viejo puente de Vista Alegre en la piedra de toque de su proyecto para evitar inundaciones en Vilagarcía. Y una y otra vez, al menos así ha sido hasta ahora, la Consellería de Cultura, a través de Patrimonio, ha obligado a desmontar ese proyecto. El primer informe contrario a esta idea se formuló el 3 de agosto de 2007. Gobernaba en Vilagarcía el bipartito encabezado por Dolores García (PSOE), que se abrazó al dictamen emitido por la Xunta y garantizó que el puente no se movería del sitio. ¿Qué decía entonces Patrimonio? La resolución del departamento autonómico razonaba que cualquier nueva localización de la estructura pétrea provocaría que esta «quedase descontextualizada do conxunto constituído polo pazo de Vista Alegre e as edificacións anexas, e perdería o carácter de elemento de acceso a este conxunto».

Un monumento con historia

Y no hablamos de un conjunto cualquiera: hablamos de uno que cuenta con la categoría de monumento histórico-artístico, como perfecto exponente que es de la arquitectura civil gallega. El vetusto puente, cuyo futuro parece estar cíclicamente en jaque, salvaba las antiguas marismas de Vilagarcía, desecadas a finales del siglo XIX, y comunicaba directamente el pazo de Vista Alegre con la iglesia de Santa Baia, en la actual plaza de España. Es, pues, una pieza singular, una de las pocas huellas que aún se conservan de la fisonomía de la ciudad original.